La Revista de Economía Aragonesa incide en la oportunidad de la Industria 4.0
Estamos ante un "tiempo de transformación" con la tecnología como principal palanca, al menos esto es lo que asegura un[…]
Estamos ante un "tiempo de transformación" con la tecnología como principal palanca, al menos esto es lo que asegura un artículo de la Revista de Economía Aragonesa, de Ibercaja, en el que plantean que Aragón se la juega en el camino hacia esta nueva industria, la "Industria 4.0".
En la presentación del último número de la revista, uno de los autores del artículo, Jorge López, del Grupo Barrabés, ha explicado que hasta hace poco la tecnología solo era para las grandes empresas, pero ahora se ha producido una "democratización" y es más accesible.
No es únicamente "la implantación de la tecnología porque sí", ha continuado, sino todo lo que ésta implica como negocio que, además, hay que unirlo a otras tendencias sociales y culturales, como por ejemplo la economía colaborativa, para conformar este nuevo modelo industrial.
Las tecnologías que destaca entre las que tienen potencial, por su creación de valor añadido y empleo, su capacidad exportadora y de innovación y sus efectos multiplicador y estabilizador, están el internet industrial, la conectividad, los procedimientos para gran cantidad de datos, los sistemas ciber-físicos o la inteligencia artificial.
También la ciberseguridad, la realidad aumentada y virtual, la robótica colaborativa, la fabricación aditiva y el "cloud computing", que es una plataforma de tecnología flexible que permite trabajar ubicando todos los recursos en la "nube" de Internet.
Todo ello, a su juicio, ya está suponiendo un cambio desde la producción en masa actual a lo que ha denominado "customización en masa", caracterizada por un diseño en función del uso posterior y no de su producción, por la sustitución de las economías de escala por las de alcance o por la necesidad de atender una demanda personalizada.
Ello, además, hace necesario modificar el actual modelo de fabricación y distribución para hacerlo en red.
En este sentido, López ha asegurado que ya hay capacidad productiva que está volviendo a Europa o Estados Unidos precisamente por este motivo, por la necesidad de atender una demanda especializada en estos lugares, lo que obliga a crear un ecosistema favorable a esta nueva industria.
A todo este proceso algunos autores lo llaman "la tercera o la cuarta revolución industrial" y el autor insiste: "lo que ha sucedido en los últimos años tiene poco que ver con lo que va a ser el modelo en cinco o diez años".
En Europa, es Alemania quien lidera esta transformación, si bien aún por detrás en algunos aspectos con Estados Unidos, y Aragón, por su fuerte especialización industrial, debería ponerse manos a la obra.
Entre los deberes que pone a Aragón para adaptarse al nuevo entorno de la Industria 4.0, López resalta tres: la necesidad de crear nuevas "startups", facilitar nuevas relaciones y conexiones entre éstas y las empresas industriales y desarrollar un nuevo talento para la industria, sobre el que ha alertado: "ojo al 'gap' de talento".
Sin embargo, ha lamentado que desde el ámbito público en Aragón no se está trabajando sobre ello, aunque sí que hay empresas y centros tecnológicos que se están moviendo "mucho".
De hecho, a nivel nacional solo ha destacado al Gobierno Vasco, que lleva años trabajando en esta estrategia, al que se han unido Galicia y la Región de Murcia, ya que los intentos del Gobierno central quedaron truncados con las elecciones del 20 de diciembre y la imposibilidad hasta el momento de formar un gobierno.
El otro de los estudios monográficos que aparece en el número 59 de la Revista de Economía Aragonesa, además del relativo a las empresas aragonesas de alto crecimiento, que han sido presentados hoy, es obra del economista Galo Nuño y habla sobre la evolución y las perspectivas de los precios del petróleo.
En él, el autor analiza las consecuencias y los motivos del cambio del rumbo de los precios del crudo, que se mantienen claramente bajos respecto a otras épocas.
Ello se debe, según Nuño, a que los grandes productores no dan señales de reducir la producción, que la demanda es más baja y el consumo más eficiente y que precios muy altos del petróleo estimulan otras energías alternativas, lo que no conviene a los países exportadores de este bien.
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