La reacción de la bolsa a la guerra depende de quién la declare
Las Bolsas reaccionan de manera diferente a los conflictos bélicos dependiendo de quién declare la guerra. La diatriba civil libia,[…]
Las Bolsas reaccionan de manera diferente a los conflictos bélicos dependiendo de quién declare la guerra. La diatriba civil libia, en la que se enfrentaban los mercenarios contratados por Gadafi de entre las guerrillas africanas que ayudó a crear y una oposición encaramada en carros de combate y con armas de destrucción antiaérea muy diferente a la que pacíficamente se manifestaba en la Plaza de la Liberación de El Cairo, provocó más que turbulencias en los mercados. Libia produce un crudo casi imprescindible por su gran calidad, por lo que el precio del barril se disparó en un momento de débil recuperación económica y con un halcón al frente del Banco Central Europeo que no va a permitir ni una desviación de una décima respecto a su objetivo de inflación del 2%.
La resolución de la ONU a favor de la intervención en Libia provocó una feliz algarabía entre la oposición reunida en la capital rebelde, Bengasi. También en las Bolsas, sobre todo cuando el Gobierno de Gadafi comunicaba el alto el fuego el viernes pasado a mediodía, en respuesta a la amenaza occidental. Aunque seguramente no les había dado tiempo a comprobar que Gadafi había terminado con la escalada de hostilidades, el sábado comenzaban los bombardeos de las fuerzas aliadas. Y hoy vuelven las ganancias a los mercados de renta variable. Pero, como comenta Jordi Padilla, del Popular, normalmente, lo que sucede es que, al principio, en todos los conflictos, se producen descensos bursátiles y, cuando se reconducen, recuperan parte de lo perdido.
Por eso, a veces es bueno mirar al pasado para adivinar qué puede suceder a partir de ahora, si pueden seguir subiendo los mercados porque, ahora, Occidente, ha tomado el control de la situación. Por ejemplo, en el verano del año 1990, cuando Irak invadió Kuwait con el argumento de que este último no cumplía con sus compromisos con la OPEP, los mercados sufrieron fuertes descensos. El Ibex-35, en las tres sesiones después de la invasión, se desplomó un 12%. En cambio, el 17 de enero de 1991, un día después de que una coalición internacional de 31 países liderada por Estados Unidos y bajo mandato de la ONU iniciara una campaña militar para obligar a Sadam Husein a retirarse de los territorios de Kuwait, el Ibex-35 se disparó más de un 7%. Desde mediados de enero hasta mediados de marzo, el Ibex se disparó desde los 2.100 hasta los 2.800 puntos. Irak se había rendido el 28 de febrero de 1991.
Las consecuencias en el precio del crudo fueron mucho más importantes que en esta ocasión: con la invasión de Kuwait, el barril de crudo Brent subió de los 15 a los 40 dólares. El día que se iniciaba la intervención internacional, había bajado hasta 30, pero los bombardeos occidentales lo hicieron bajar hasta los 18.
La guerra que más cerca tenemos en la memoria, la que se organizó contra Irak sin la aprobación de Naciones Unidas, y con el objetivo expreso de acabar con el régimen de Sadam Husein al que falsamente se acusaba de complicidad con el terrorismo y la tenencia de armas de destrucción masiva, también tuvo un primer impacto positivo en las Bolsas. Entre finales de 2002 y principios de 2003, coincidiendo con el debate sobre la posibilidad de la intervención, el precio del petróleo subió desde los 22 hasta los 34 dólares. Pero con la invasión, el barril de Brent cayó hasta los 25 y con la toma de Bagdad, ya mediado el mes de abril, había vuelto al punto de partida.
En las Bolsas, alegría generalizada: según recogía Bloomberg el 21 de marzo de 2003, los mercados de acciones subieron, llevando al Dow Jones y al Eurostoxx 50, entre otros índices, a registrar su mejor semana de los 18 meses anteriores. Porque ya para esa fecha, las tropas estadounidenses y británicas controlaban el sur del país, donde se encuentran los dos pozos de petróleo más importantes. Además, existía confianza en que el conflicto se iba a resolver rápido. Pero sólo tres días más tarde, el 24 de marzo, los inversores parecían preocupados porque la guerra tenía pinta de que iba a durar más de lo que habían previsto en un primer momento. Sadam Hussein insistía en que los aliados habían subestimado la capacidad de la fuerza militar iraquí. Hubo una semana de altibajos en las Bolsas, hasta que, a principios de abril, los militares occidentales llegaban a la capital, Bagdad, derribaban la estatua de Sadam Hussein y, prácticamente, daban por terminada la guerra, aunque ésta, ocho años después no haya terminado todavía.
¿Qué puede ocurrir con esta guerra? Por lo pronto, los índices bursátiles están subiendo, pero el precio del crudo no se ha relajado, en contra de lo que sucedió con las otras dos intervenciones ocurridas en Irak. ¿Podemos confiarnos en que como ahora las riendas las lleva Occidente, las Bolsas pueden seguir subiendo, descontando una estabilización de la región?
Como resalta José Luis Martínez Campuzano, de Citi, en esta ocasión no se trata de un conflicto localizado en un país, sino que se extiende a todo el mundo árabe, que está experimentando un cambio social radical. El conflicto empezó en Túnez, llegó a Egipto, se enquistó el Libia, pero tiene derivadas de mucha relevancia en países muy "delicados", como Arabia Saudí, que ya está interviniendo en Bahrein para ayudar a sus aliados suníes. Y existe el riesgo de que, como los ataques contra los chiíes en estos dos países se agraven, Irán podría salir al paso para defenderlos. ¿Sería posible una intervención de la ONU para reprimir a unos o a otros? ¿Saldrían los países miembros del consejo de seguridad en defensa de los chiíes y en contra de Arabia Saudí? ¿Y lo contrario? Quizá, en el peor de los casos, todo ello desemboque en una guerra contra Irán. Y eso serían palabras mayores. De hecho, según Padilla, el precio del crudo estaría cotizando con una prima de riesgo recogiendo la posibilidad de la extensión geográfica del conflicto. "El crudo caro ha llegado para quedarse", asegura Campuzano. Así, hoy, pese a la intervención en el país norteafricano, el barril sigue subiendo, aunque de manera moderada. Los analistas de Bankinter creen que, tras la intervención, el precio del petróleo sólo puede subir, reactivando los temores inflacionistas y, por tanto, reduciendo las posibilidades de que el Banco Central Europeo retrase su ya casi decidida subida de los tipos de interés de abril. De hecho, hoy, el euribor ha retomado la senda alcista.
La segunda gran fuente de incertidumbre se deriva de la propia resolución de Naciones Unidas, que no ha precisado cuál es su objetivo final, dado que no es el derrocamiento de Gadafi, sino la protección de los civiles. Ante una finalidad tan indefinida, todo son dudas.
Con todo, Padilla cree que la Bolsa podría seguir subiendo durante toda esta semana. Y no sólo por Libia: hay otros factores importantes, como las buenas noticias que llegan de Japón, la actividad corporativa, la buena situación de los bancos americanos, que pueden volver a pagar dividendos, la reducción de la prima de riesgo de las deudas periféricas. Pero Campuzano cree que este segundo trimestre será muy complejo en los mercados por las incertidumbres geopolíticas. "Aunque las instituciones están apoyando a los mercados, el riesgo es muy elevado, hay que ser muy cauto. Creo que se podrán aprovechar las oportunidades, pero habrá tiempo de hacerlo, por ahora, aconsejo prudencia", asegura este analista.