Goirigolzarri: La banca debe ser rentable y no verse como subvención social
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha afirmado que la banca no puede verse como la solución para cualquier[…]
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha afirmado que la banca no puede verse como la solución para cualquier tipo de necesidad o subvención social, porque los bancos deben ser rentables.
Durante su intervención en los cursos de verano de la UIMP organizados por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y patrocinados por BBVA, Goirigolzarri ha dicho que hay que "dejar claro que una banca no rentable no podrá financiar a la economía".
En su opinión, mantener una constante sospecha sobre la banca conduce a la sociedad a tomar algunas decisiones que en el medio plazo se mostrarán como poco adecuadas.
"Ello tendría un impacto inmediato en la creación de riqueza, en la creación de empleo y, en definitiva, en el nivel de vida de las personas", ha asegurado.
Ha advertido de que si el sector bancario mantiene la "permanente etiqueta de chivo expiatorio", se tenderá a tomar decisiones desde la regulación hasta la política que tendrán una buena acogida en la opinión pública en el corto plazo, pero que serán, algunas de ellas, muy negativas para la sociedad y para los ciudadanos.
Ha opinado que la banca española está ofreciendo hoy una excelente calidad de servicio, máxime si se compara con los bancos de nuestro entorno, y ha recordado que las hipotecas españolas tienen los tipos más bajos de Europa.
"Con la reducción de los tipos de interés, se ha dado un traslado de renta desde los resultados bancarios a las familias y empresas", ha dicho al añadir que en 2012 las familias españolas pagaron por intereses una suma de 21.330 millones de euros, mientras que en 2015 fueron 8.320 millones de euros, es decir, una reducción de unos 13.000 millones de euros.
Y similar análisis en el mundo empresarial, que muestra una reducción de intereses de unos 24.000 millones de euros.
Ha explicado que el ahorro de la economía española por la caída del precio del petróleo ha significado una reducción de la factura de 23.000 millones de euros en los tres últimos años y que los ingresos netos por intereses de los bancos se han reducido en 10.000 millones.