Erdogan plantea un nuevo referéndum para acabar con el proceso de adhesión a Europa

El presidente islamista defiende la limpieza de la consulta y desprecia las críticas de los observadores enviados por Bruselas. Erdogan plantea incluso la posibilidad de celebrar un referéndum en el futuro para que los turcos decidan si quieren seguir adelante o no con el proceso de adhesión a la Unión Europea.

Recep Tayyip Erdogan ganó de forma ajustada un referéndum cuyo resultado se enfrenta a la denuncia de fraude por parte de la oposición y al informe de los observadores internacionales, para quienes «no cumplió con los estándares del Consejo de Europa». El presidente de Turquía no tardó en responder a estas críticas, defendió que «el proceso ha sido el más democrático que se haya visto en cualquier país de Europa» y, tras recordar que los ministros turcos no pudieron hacer campaña en Holanda y Alemania, aseguró a los observadores que «no haremos caso a sus informes».

El líder islamista, que habló ante sus seguidores en Ankara, volvió a apelar a temas del exterior para aliviar la fuerte tensión interna ocasionada por la consulta y planteó incluso la posibilidad de celebrar un referéndum en el futuro para que los turcos decidan si quieren seguir adelante o no con el proceso de adhesión a la Unión Europea. «Ya lo hizo Reino Unido y ahora sale de la UE, Noruega también se fue. O bien cumplen las promesas que han hecho a Turquía o nos vamos», amenazó Erdogan en el mismo tono desafiante que empleó durante la campaña. Un mensaje que afecta a acuerdos recientes como el alcanzado para frenar la llegada de refugiados sirios.

El 'sí' a transformar el país en un sistema presidencialista (obtuvo el 51,4% de los votos frente al 48,6% del 'no', según los resultados provisionales) se topó con la petición del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP) a la Comisión Electoral de «anular el referéndum» para «acabar con los debates sobre la legitimidad» del nuevo sistema.

Junto a esta petición de anulación llegó el informe de los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) que supervisaron una consulta desarrollada «en un marco legal inadecuado» en el que «las libertades fundamentales para un proceso democrático genuino fueron restringidas por el estado de emergencia, por lo que las dos partes no tuvieron las mismas oportunidades», destacó en rueda de prensa la responsable de la misión, Tana de Zulueta. El Ministerio de Exteriores turco calificó de «inaceptable» el informe del equipo internacional, un trabajo «lleno de prejuicios».

El referéndum fue observado por una misión conjunta de la OSCE y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en total 63 observadores de corta y larga duración que estuvieron presentes también a lo largo de una campaña en la que hubo «falta de imparcialidad». La secretaria de Política Internacional de Eusko Alkartasuna, Lorena López de Lacalle, acompañó a los diputados europeos que se desplegaron en Diyarbakir, bastión kurdo en el sureste del país, y asegura que lo que vio fue «una consulta militarizada que, conocidos los resultados, deja a las dos partes preocupadas. Los ganadores, por el poco margen obtenido, y los perdedores, porque temen que aumenten los recortes de libertades».

Esta no es la victoria que esperaba un Erdogan, que a lo largo de la campaña fijó en un 60% el apoyo que pensaba obtener. La nueva situación desconcierta a sus seguidores y opositores, que por primera vez en mucho tiempo ven vulnerable a una figura que ha ido agrandando su poder elección tras elección desde 2002. La diferencia entre el 'sí' y el 'no' ha quedado en 1,3 millones de votos, una distancia causada, según los opositores, por irregularidades cometidas como la de aceptar los votos emitidos sin el sello que la mesa electoral debía estampar en cada papeleta. Una denuncia que rechazó el jefe de la Comisión Electoral, Sadi Güven, para quien esas papeletas eran «válidas».

Luz verde para los cambios

Pese al estrecho margen obtenido, Erdogan tiene luz verde para iniciar los cambios en la Carta Magna que concentrarán a partir de 2019 todo el poder en sus manos, pero no esperará hasta entonces para recuperar su condición de miembro del Partido Justicia y Desarrollo (AKP), a la que tuvo que renunciar tras llegar a la presidencia, según adelantó la cadena NTV. Murat Yetkin, redactor jefe de 'Hürriyet Daily News', diario turco en lengua inglesa, recordó en su artículo de valoración de la consulta que «Erdogan es un político con la experiencia suficiente para saber que esta victoria ajustada no le permitirá actuar de forma tan libre como si hubiera logrado un margen más importante». Yetkin señaló que «el presidente llevaba una década persiguiendo este objetivo, pero al final lo que ha logrado es una victoria exhausta».

Es una de las grandes dudas que deja esta consulta, saber si el presidente apostará por tender puentes o por acentuar aún más la separación entre la Turquía que le adora y la que teme que sus ansias de poder conviertan la república en una dictadura.

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