El pinchazo de la pionera de las bicicletas compartidas en China
Las bicicletas compartidas llegaron a China hace cuatro años y crecieron sin control, provocando quejas y restricciones por parte de[…]
Las bicicletas compartidas llegaron a China hace cuatro años y crecieron sin control, provocando quejas y restricciones por parte de las autoridades. Hoy, la burbuja parece haber pinchado y la pionera del sector, Ofo, atraviesa graves problemas económicos.
Ofo ha pasado de ser una de las empresas emergentes más prometedoras a nivel global a no ser capaz de devolver 1.900 millones de yuanes (275,8 millones de dólares, 240,9 millones de euros) en fianzas a unos diez millones de usuarios.
Aunque la compañía ha extendido a quince días el margen que se da para devolver estas cantidades -que van desde los 99 yuanes (14,4 dólares, 12,5 euros) hasta los 199 yuanes (28,9 dólares, 25,2 euros)-, los usuarios denuncian que incluso tras un mes de espera no saben nada del dinero.
La situación ha llevado a cientos de usuarios descontentos a acudir personalmente a la sede de Bikelock Technology -la compañía matriz de Ofo- en Pekín para exigir, sin éxito, que se les devuelvan sus fianzas.
Los medios chinos se hacen eco de una circular interna remitida por el fundador de Ofo, Dai Wei, en la que se inculpa por su mala gestión: "la empresa tiene problemas de liquidez porque me equivoqué a la hora de evaluar los cambios en el entorno exterior desde finales del año pasado a principios de este".
"La empresa necesita dinero desesperadamente para devolver las fianzas a los usuarios, pagar a los suministradores y seguir operando", reconoce.
Ahora, los problemas de la empresa no se limitan a sus cuentas ni a las controversias con sus clientes, sino que Dai ha sido incluido en una lista negra por un juzgado pequinés después de que una compañía logística denunciase a Ofo por "no cumplir lo acordado en un contrato".
Según el portal de noticias económicas Caixin, Ofo se enfrenta a varios procesos legales en los que se le reclama un total de 53,6 millones de yuanes (7,8 millones de dólares, 6,8 millones de euros).
Debido a sus problemas judiciales, ahora Dai no podrá, sin la aprobación expresa del juez, gastar dinero en irse de vacaciones, comprar propiedades inmobiliarias, vehículos o productos financieros, o incluso enviar a sus hijos a un colegio privado o comprar billetes de transporte público de primera clase.
Ofo, fundada en 2014 -un año antes que su principal competidora, Mobike-, fue la pionera de este sector y, de confirmarse las informaciones sobre su mala salud económica, podría convertirse en la primera en quebrar y en pinchar la burbuja.
Preguntado por Efe acerca de la posibilidad de que estos problemas se extiendan al resto del sector, el profesor de contabilidad y finanzas de la Escuela de Negocios Cheung Kong Liu Jing aseguró: "es exactamente lo que sucede. Hay un claro problema de sobrecapacidad. Esta industria creció demasiado rápido".
"Ofo es una de las compañías más prominentes, pero hoy por hoy existen unas 70 empresas dedicadas a las bicicletas compartidas en China. La gente se fijó en la alta calidad de Didi (servicio chino equivalente a Uber) y en su modelo de negocio relativamente sencillo, pero esto es distinto: fabricas primero las bicicletas, luego las dejas en la calle, se acumulan...", prosigue Liu.
Según el experto, la actual situación no es más que el regreso a la realidad después de la fiebre de las bicicletas compartidas: "todas estas empresas no pensaron en cómo organizar su modelo de negocio en torno a las bicicletas. Al principio todo el mundo las quería, pero después la gente se dio cuenta de que eran muy malas".
De hecho, el número de usuarios diarios de Ofo ha caído desde los 5,1 millones de principios de año hasta los 3,9 millones de septiembre.
En su apogeo, en 2016, las empresas emergentes del sector consiguieron apoyos relevantes: por ejemplo, la gigante del comercio electrónico Alibaba invirtió el pasado marzo 343 millones de dólares (299,7 millones de euros) y disparó la valoración de la compañía de las bicicletas hasta unos 2.800 millones de dólares (2.446 millones de euros).
Por su parte, Mobike fue comprada por la compañía de servicios en línea Meituan Dianping por 2.700 millones de dólares (2.359 millones de euros) y, por ahora, parece mantenerse a flote y sigue con sus planes de expansión que le han llevado a varios países como España, México o Chile.
De cara al futuro del sector, Liu lo tiene claro: "en cualquier industria, si tienes sobrecapacidad, estás aumentando la presión sobre los precios, de forma que se termina por no ganar dinero. Tienes que reducir la capacidad, lo que significa que muchas empresas tendrán que fusionarse o declararse en bancarrota".
"La burbuja ha explotado, sin duda. Fue una burbuja desde el principio, había muchísimas empresas compitiendo por el mismo espacio", sentencia.