El impulso a la economía que quiso dar Merkel y quedó frustrado por lagartos

El jefe del departamento de planificación del ferrocarril Stuttgart 21 critica la tediosa burocracia que se sufre en el país para sacar adelante proyectos

La ciudad alemana de Stuttgart cuenta con un agujero enorme que esconde una historia sobre los desafíos de Alemania por aumentar la inversión. Según cuenta Bloomberg, se trata de un proyecto ideado en la década de los 90 por el que se pretendía construir un ferrocarril, el Stuttgart 21, con un presupuesto de ocho millones de euros. Hay un motivo que explica por qué todavía no se ha llevado a cabo: las reglas ecológicas que protegen a los lagartos.

La agencia apunta que esta "parábola de la democracia" es familiar en toda Alemania y que a ella se deben, en parte, los problemas a los que se enfrenta el país, al borde de la recesión. "Los fondos no son el problema", asegura. Detlef Kron, jefe del departamento de planificación de Stuttgart a Bloomberg. "El papeleo del proyecto puede llegar a docenas de páginas y la documentación ambiental puede triplicar eso", añade.

Kron describe los dolores de cabeza administrativos que le han supuesto este proyecto, incluido un proceso de cuatro años para obtener el permito de construcción. Por ello, plantea la cuestión de si el país puede abordar problemas comunes como el mal funcionamiento de los trenes, los viejos puentes y la cobertura inalámbrica irregular lo suficientemente rápido como para que pueda haber una diferencia significativa para la economía.

Mientras que los críticos acusan a Alemania de ser demasiado entusiasta en su compromiso con presupuestos equilibrados, la canciller Angela Merkel insiste en que ese no es el caso. Alemania tiene muchos fondos destinados a la inversión, pero el problema es que "nuestro proceso de planificación y aprobación es miserablemente lento", insistió la canciller en un evento sindical en Nuremberg celebrado este mes.

Existen requisitos ambientales, sociales y de seguridad detallados y en constante evolución, como audiencias públicas, cambios en el código de incendios o evaluaciones de impacto para especies en peligro de extinción, que a veces obligan a modificar los planes ya aprobados. A esto habría que añadirle los retrasos causados por demandas judiciales que se abren paso a través de los tribunales.

Y es que Stuttgart 21 invadió el hábitat de lagartos protegidos cuyo reasentamiento costó millones de euros. Otro caso parecido ocurrió en el estado de Schleswig-Holstein, donde la construcción de una autopista se vio mermada porque los funcionarios no habían investigado lo suficiente su impacto en los murciélagos.

Proyectos que se terminan con retraso o que no llegan a finalizarse

Los requisitos de planificación es una de las razones por la que Alemania cuenta con una ingeniería sofisticada. Pero no siempre suponen un aspecto positivo. Además de Stuttgart 21, otros proyectos como el de la sala de conciertos de Hamburgo, la ópera más prestigiosa de Berlín, o el aeropuerto de la capital se han visto mermados.  "Los procesos de planificación y aprobación difíciles y que requieren mucho tiempo significan cada vez más que los proyectos de infraestructura importantes solo pueden completarse con retraso o no completarse en absoluto", indica Michael Stomberg, director ejecutivo de la empresa de construcción Bauer AG.

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El problema no se limita solo a proyectos públicos. Alemania se ubica detrás de Serbia, Francia, Malasia y Mongolia en un índice del Banco Mundial para tratar con permisos de construcción para proyectos comerciales como almacenes.
Incluso después de que se hayan eliminado los obstáculos de planificación, es una lucha adicional encontrar equipos de construcción y equipos en medio de un auge de la construcción, incluida la demanda acumulada de viviendas en los principales centros urbanos como Berlín, señala Bloomberg.

"La industria de la construcción está operando a plena capacidad, y eso puede presentar un desafío en términos de tiempo para todos en la industria", afirma Karl Wambach, vicepresidente ejecutivo de Brookfield Properties, que está reconstruyendo un centro comercial en Potsdamer Platz, una ubicación simbólica en la encrucijada del antiguo Este y Oeste de Berlín.

Los funcionarios del Fondo Monetario Internacional "alentaron a las autoridades a continuar utilizando el espacio fiscal disponible para impulsar el crecimiento potencial", cuenta Wambach. "En su última evaluación de la economía en julio, colocaron la inversión en infraestructura en la parte superior de su lista de deseos", añade.

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Con bajos niveles de deuda y tasas de interés negativas, a Alemania se le pagaría por vender bonos, ya que el país tiene mucho espacio para maniobrar financieramente. Pero en Stuttgart, donde el departamento de Kron está luchando por encontrar espacio para oficinas para nuevas contrataciones planificadas, ese enfoque no tiene sentido."¿Por qué deberíamos aumentar la deuda?", se pregunta , jefe del departamento de planificación . "Ni siquiera podemos gastar el dinero que tenemos", concluye.

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