Bruselas evaluará en mayo el impacto fiscal de medidas anunciadas por Macron

La Comisión Europea (CE) evaluará en mayo el impacto fiscal de las medidas anunciadas por el presidente de Francia, Emmanuel[…]

La Comisión Europea (CE) evaluará en mayo el impacto fiscal de las medidas anunciadas por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, para apagar el descontento de los "chalecos amarillos", que tendrán un coste de entre 8.000 y 10.000 millones y podrían llevar el déficit por encima del 3 % del PIB.

"El impacto fiscal del presupuesto final que emerja del proceso parlamentario será evaluado en primavera cuando publiquemos nuestras previsiones económicas" que se publican en mayo, dijo el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, en una rueda de prensa.

Esta mañana, el portavoz del Ejecutivo francés, Benjamin Griveaux, cifró "entre 8.000 y 10.000 millones de euros" el coste de las medidas para las arcas públicas, sin precisar si esa cifra incluye los 4.000 millones de euros que se dejarán de ingresar por la anulación, la semana pasada, de la subida de impuestos sobre los carburantes, que debía entrar en vigor en enero de 2019.

Hasta hace una semana, el objetivo de déficit público del Gobierno para 2019 era del 2,8 % del producto interior bruto (PIB), pero según fuentes del Ejecutivo citadas hoy por "Les Echos", el desvío podría irse al 3,6 % del PIB si no se toman medidas de ahorro.

Esto supondría rebasar la cota del 3 % del PIB considerada excesiva, según las normas europeas de disciplina fiscal y recogidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

El plan presupuestario del Gobierno de Macron para 2019 preveía ya un aumento de dos décimas del déficit en 2019, hasta el 2,8 % del PIB, debido a las menores contribuciones a la seguridad social por la introducción del Crédito fiscal para la competitividad y el empleo (CICE, en francés).

En su evaluación del borrador, publicada en noviembre, la CE advertía de que éste presentaba riesgo de incumplir las normas europeas por presentar un "desvío significativo" respecto a sus objetivos fiscales a medio plazo si se toman en conjunto 2018 y 2019, así como porque prevé que no respete la regla de reducción de la deuda pública.

Si el déficit finalmente se eleva al entorno del 3,6 %, el desvío respecto de las metas fijadas por Bruselas sería aún mayor.

Se da la circunstancia de que el anuncio del Gobierno francés llega en plena discusión entre Italia y la CE a cuenta del presupuesto de Roma, precisamente porque éste prevé un aumento del gasto público que llevaría el déficit al 2,4 % del PIB y no respetaría los compromisos adquiridos por el país, tampoco en reducción de la deuda.

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