BBVA-Unnim: Una buena jugada de FG

No cabe ninguna duda de que se ha ganado el calificativo de "banquero del régimen". Francisco González (FG) lleva unas semanas transmitiendo mensajes y tomando decisiones para que no quepa ninguna duda de su sintonía con el nuevo gobierno. Ha puesto mucho cuidado en tomar distancias respecto a su antiguo benefactor Rodrigo Rato para, al tiempo, irse acercando a Mariano Rajoy. Insiste ahora -y no le falta razón- en que no le daba nada a nadie y perdona, pero no olvida, que en el asalto de Sacyr al BBVA que tuvo que soportar no encontró el apoyo que buscaba entre las filas del PP, entonces partido en la oposición.

En su reciente salida fuera de España no se cansó de lanzar el mensaje a
los mercados de que el nuestro era ya un país fiable con un gobierno que
estaba poniendo en marcha las reformas necesarias. Su banco fue el primero que negoció una
dación en pago en cuanto el ministro Economía, Luis de Guindos, apeló al
buen sentido de la banca para resolver el asunto de los
desahucios.


Por si faltaba algo y para dar muestra de absoluta
disposición para ayudar al Gobierno, FG decidió hacer la más generosa
oferta por UNNIM y quitar de en medio un problema. Jugó bien sus cartas
porque su gesto le resultó poco costoso teniendo en cuenta la dimensión
del BBVA. A partir de ahora, cualquier rescate costará más dinero a
quien se postule como salvador de la causa. Pero, BBVA ya ha asumido su parte, que es una forma de
transmitir también que los problemas de Caixa Catalunya, NovaGalicia o
Bankia no van ya con él, aunque de cara a la galería manifieste que el
banco estaría dispuesto a estudiar otras oportunidades de compra en
España.

El problema es que es muy
difícil que se repitan las condiciones con las que BBVA ha comprado
Unnim. Por un euro y con unas ayudas de 953 millones de euros y un
esquema  de protección del 80 por ciento de las pérdidas
durante diez años a cargo del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). El
FGD ya no tiene fondos y las nuevas aportaciones de los bancos deberían
ser cuantiosas para cubrir las necesidades que planteen la venta de las
próximas subastas. La mayoría de los bancos tienen suficiente con cubrir
las últimas exigencias de capital para provisionar el riesgo
inmobiliario. Tampoco se puede contar en las circunstancias actuales con
inversores extranjeros. Y el Gobierno no está dispuesto a poner un solo
euro que incremente el déficit público. No cabe ninguna duda de que FG ha aprovechado la última
ocasión para evitar estar en la manifestación de quienes pidan al
Gobierno recursos financieros para asumir una cierta responsabilidad en
el saneamiento del sector. Él ya ha cumplido.

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