Astrid Silva, de una balsa de neumáticos a la Convención Demócrata de EEUU
Astrid Silva cruzó el río que separa México de EEUU en una balsa de neumáticos, agarrada con fuerza a un[…]
Astrid Silva cruzó el río que separa México de EEUU en una balsa de neumáticos, agarrada con fuerza a un muñeco, como si fuera su salvavidas, y con solo cuatro años, una edad a la que no podía entender la aventura que tenía por delante y que hoy le llevará a la Convención Demócrata.
Silva, que vive en el estado de Nevada, expresó en febrero su apoyo por la virtual candidata demócrata, Hillary Clinton, a la que considera "capaz" de implantar la reforma que EEUU necesita para sus políticas migratorias.
La joven, de 28 años y nacida en Durango (México), alcanzó gran popularidad después de que el 20 de noviembre de 2014 el presidente, Barack Obama, la mencionara en un discurso destinado a proclamar unas medidas migratorias para frenar la deportación de casi cinco millones de personas y que nunca llegaron a entrar en vigor.
"Astrid vino a EEUU cuando tenía solo cuatro años de edad. Sus únicas pertenencias eran una cruz, su muñeco, y el vestido de volantes que vestía. Cuando empezó la escuela, no hablaba inglés. Pero alcanzó a los otros niños leyendo periódicos y viendo (el canal) PBS y se convirtió en buena estudiante", contó Obama.
Esa noche Astrid recibió el homenaje de Obama en Nevada, en una sala donde veía la televisión con el grupo proinmigrante en el que participa, la Alianza Progresiva de Liderazgo de Nevada (PLAN).
La joven, hija de un jardinero y una empleada de hogar, creció en un pequeño apartamento, compartió habitación con su hermano, se convirtió en una estudiante brillante y logró entrar en una escuela de tecnología a espaldas de sus padres, que temían que alguien descubriera que era indocumentada.
"(Mis padres) me dijeron que no cuando quería ser animadora. Me dijeron que no cuando quise ir a una escuela especializada. No paraban de decirme que no. Como adolescente angustiada estaba molesta. Pensé que estaban siendo injustos. A medida que crecía, empecé a entender que tenían miedo", cuenta Silva.
El punto de inflexión en la vida de Silva llegó en el verano de 2009 después de la muerte de su abuela mexicana, que les visitaba cada año y a quien Astrid no pudo despedir en su funeral en México por miedo a viajar y ser descubierta como indocumentada.
Entonces, Astrid decidió involucrarse de lleno en el movimiento migratorio y colaborar estrechamente con el actual líder de la minoría demócrata en el Senado por Nevada, Harry Reid, a quien ahora llama "abuelito" pero al que empezó a escribir cartas llenas de tristeza, rabia y decepción.
La activista dio al senador una nota de papel mientras él hacía campaña en su estado y, desde entonces, intercambiaron decenas de misivas, escritas a mano y símbolo de una fuerte amistad.
"Recuerdo bien una de sus cartas. Ella me dijo: nunca, nunca, he robado ni un chicle, pero me siento como una criminal, aunque yo no soy una criminal. Valoro cada una de las cartas que me ha enviado porque cada una era un recordatorio de lo que está en juego", dijo Reid en 2013 cuando el Senado votaba sobre una reforma migratoria.
Desde las galerías de asientos de la Cámara Alta, Silva vio cómo salía adelante un proyecto de ley para cambiar las leyes migratorias de EEUU y que, más tarde, quedó bloqueado en la Cámara Baja.
Con varios títulos universitarios a sus espaldas, Astrid Silva ha testificado en varias ocasiones ante el Congreso y ha pasado a ser conocida como la "conciencia" en temas de inmigración del senador Reid y el "rostro" de los indocumentados de Estados Unidos.
El programa de Acción Diferida (DACA), proclamado por Obama en 2012 para jóvenes indocumentados, ha permitido a Silva poner en pausa su deportación y abogar con fuerza por los "dreamers" (soñadores), aquellos que como ella llegaron a EEUU de manera irregular cuando eran niños.
Ahora su mayor miedo es que se lleven de su lado a su padre, César Silva, que recibió una orden de deportación en 2001 y en 2011 fue detenido, aunque fue pospuesta su expulsión del país.
El padre se habría beneficiado de las medidas migratorias que Obama proclamó en 2014, bloqueadas por los republicanos por la vía judicial y que estaban destinadas a frenar la deportación de indocumentados con hijos con ciudadanía estadounidense, requisito que cumple César porque el hermano de Astrid nació en EEUU.
"¿Somos una nación que echa a inmigrantes esperanzados y trabajadores como (Astrid) Silva o somos una nación que encuentra la forma de acogerles?", preguntó Obama en su discurso de 2014.
La respuesta parecen tenerla las urnas y, con toda probabilidad, Astrid tratará de inclinar la balanza a su favor haciendo hoy un fuerte llamamiento al poderoso voto latino.
Con su historia de lucha, superación y humildad, Astrid Silva quiere tomar el podio para combatir en el primer día de la Convención Demócrata el mensaje contra los indocumentados del magnate Donald Trump, recién proclamado candidato republicano para la Casa Blanca.
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