Así está nuestro patio financiero

Hartos deben de estar ustedes de escuchar que nuestro sistema financiero es mucho más sólido que el del resto de[…]

Hartos deben de estar ustedes de escuchar que nuestro sistema financiero es mucho más sólido que el del resto de países europeos y que el americano, auxiliados por los gobiernos de turno para evitar quiebras de entidades históricas, como Royal Bank of Scotland, Fortis, Commerzbank, Dexia AIG y Morgan Stanley, entre otras.

Ya saben que aquí no tenemos subprime, que nuestros banqueros han sido los prudentes, que las comisiones genéricas son un colchón más que suficiente para lo que se avecina y que hay liquidez para dar -¿a ver cuándo?- y tomar.

Esta es la teoría porque los números se empeñan en hablar de un panorama muy distinto. Los acontecimientos de los dos últimos días son bastante elocuentes. Resulta que el primer grupo bancario de este país, Banco Santander, ha acometido una ampliación del 25% de su capital para reforzar, de forma voluntaria según Botín, los recursos propios, mientras que la tercera entidad financiera, Caja Madrid, anda envuelta en una lucha de poder sin cuartel.

Sobre la gran operación bursátil de Santander ha habido lecturas para todos los gustos, pero en general muy palaciegas. Sin embargo, el mercado, juez soberano de las valoraciones, se ha empeñado en llevar la contraria. La acción del banco cántabro ha sufrido un sopapo del 11,75% en dos días, un meneo que al menos hará dudar a los posibles inversores de esta ampliación tan atractiva.

Lo peor es que, al margen de los detalles, lo que ha conseguido Emilio Botín antes incluso de empezar a vender las acciones es que el descrédito sobre nuestro sistema financiero vaya en aumento. Como los inversores profesionales ya no se creen nada, han zurrado tanto a la cotización del Santander como a la de BBVA, Banesto, Sabadell, Bankinter y Popular, algunos de los cuales han salido a desmarcarse del movimiento del patrón de los banqueros.

Lo de Caja Madrid es de traca. Resulta lamentable que entre políticos llamados liberales y más intervencionistas que Carlos Marx, sindicalistas con ganas de llenarse el zurrón y gestores amarrados a la poltrona, la segunda caja española esté manga por hombro, con gran parte de la cúpula directiva preocupada más por su futuro que por hacer frente al galopante problema de la morosidad, que en el caso de Caja Madrid se agiganta por los numerosos charcos en los que se ha metido.

Entre el alcalde, la presidenta de la Comunidad de Madrid, políticos menores -Cobo, González, etcéterea- y Blesa están dando un espectáculo lamentable en un momento en el que los esfuerzos deberían centrarse en gestionar un balance tocado hasta la médula. Lo peor es que la primera victoria del amigo de Aznar sobre Aguirre no es más que el anticipo de que la batalla seguirá, para perjuicio de la caja, sus ahorradores y sus empleados. Y la CECA, la patronal de las cajas, sin decir está boca es mía.

Esto es lo que hay.

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