Envío de paquetes bomba desvió atención de intensa campaña electoral en EEUU
La oleada de bombas enviadas esta semana a personalidades demócratas en Estados Unidos, atribuida a un seguidor del presidente del[…]
La oleada de bombas enviadas esta semana a personalidades demócratas en Estados Unidos, atribuida a un seguidor del presidente del país, Donald Trump, detenido este viernes, ha irrumpido en la campaña para las elecciones legislativas del 6 de noviembre.
A solo ocho días para los comicios, la intensa campaña electoral, que cuenta por un lado con los demócratas luchando por recuperar control en el Congreso en estas elecciones y, por el otro, con los republicanos bregando por mantenerlo, se vio esta semana empañada por los paquetes-bomba.
Estos son unos comicios clave para el Partido Demócrata, que enfrenta el control de los republicanos en Washington, liderados por el presidente Donald Trump, lo que ha llevado al exmandatario Barack Obama a insertarse en la campaña en busca de movilizar el mayor número de voto en las urnas a favor de su partido.
El multimillonario George Soros, conocido donante demócrata, y la exsecretaria de Estado Hillary Cliton, ambos en Nueva York, así como Obama en Washington, todos objetivos de fuertes críticas de Trump, recibieron dichos paquetes movilizando un gran contingente de efectivos de seguridad nacional y local.
También la congresista Debbie Wasserman en California, el senador Cory Bookler de Nueva Jersey y el exdirector de la CIA John Brennan fueron destinatarios de estos paquetes bomba, lo que sorprendió al país, les mantuvo en vilo y llenó de temor a muchos ciudadanos.
Políticos de ambas partes criticaron las bombas diciendo que ello no tiene cabida en la democracia.
Pero estas críticas se hacen en un país que vive un clima caldeado, creado por los propios políticos y sus constantes señalamientos sobre diversos temas como la inmigración, en particular en estos días en que ha habido una masiva entrada por la frontera sur y una caravana de miles de personas en camino, o sobre terrorismo.
Mientras, Trump, en medio de un intenso cruce de acusaciones, imputa a sus contrarios y a los medios de comunicación por el turbulento ambiente político. Y en este ambiente los estadounidenses caminan hacia unos comicios.
Con el envío de los paquetes a demócratas, un total de 13, y el arresto en Florida de uno de los simpatizantes de Trump, César Altieri Sayoc, se desató una nueva controversia, cuando algunos, como Hillary Clinton o el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) le responsabilizaron de motivar a personas exaltadas con su retórica agresiva.
Altieri Sayoc, de 56 años, fue acusado de cinco cargos federales, incluido el de amenazar a expresidentes, y se enfrenta a hasta 48 años de prisión.
Tras su arresto, Trump volvió a arremeter contra la prensa, pese a haber prometido que cambiaría su tono, y les acusó de haber usado este arresto "para apuntarse un tanto político" en contra suya y del Partido Republicano.
El mandatario, que también protagoniza una fuerte campaña a favor de sus candidatos en un intento por mantener el control legislativo, ha reconocido que este asunto ha frenado el voto por adelantado de republicanos.
Trump hizo un llamamiento para que acudan a votar en unos comicios en los que les va la vida a ambos partidos.
Los estadounidenses están llamados a las urnas el próximo 5 de noviembre para renovar los 435 escaños de la Cámara Baja y un tercio del centenar de senadores, así como más de una treintena de gobernaciones y numerosas legislaturas estatales.
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