Consorcio de Aguas de Tarragona vuelve al consumo de agua previo a la crisis
El Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT), ente a través del cual se gestiona el minitrasvase del Ebro en la[…]
El Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT), ente a través del cual se gestiona el minitrasvase del Ebro en la demarcación de Tarragona, ha registrado en 2017 un consumo de agua equiparable al de antes de la crisis y la sequía de 2007.
El presidente en funciones del CAT y alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, acompañado del director-gerente, Josep Xavier Pujol, ha dado a conocer hoy en Tortosa (Tarragona) los datos más relevantes de las acciones ejecutadas en 2017 y ha presentado los ejes principales para 2018.
En relación al consumo, los datos de los ayuntamientos y las industrias que forman parte del Consorcio han registrado un incremento global del 6,67 % respecto a 2016, y de un 7,08 % respecto a la media de los últimos 10 años.
Según los datos presentados por El Conseorcio, el consumo en la industria de Tarragona se ha incrementado un 11,46 %.
La principal actuación del CAT durante 2017 ha sido la entrada en servicio de la nueva planta de ozono para sustituir el cloro en el proceso de potabilización, un proyecto que fue adjudicado en septiembre de 2016 y se puso en funcionamiento en mayo del 2017, con un coste de obras de 4.870.042 euros.
El CAT ha conseguido rebajar más de un 15 % los costes energéticos durante el 2017 y, de este modo, ha consolidado el proyecto SAOOEC, Sistema Automático de Operación con Optimización Energética en el CAT, recuperando la inversión inicial de 1,2 millones de euros realizada entre los años 2014 y 2015.
También este año, el CAT ha llevado a cabo una prueba piloto experimental de embotellamiento del agua destinada a eventos públicos organizados por los entes consorciados, sean ayuntamientos o industrias, que ha resultado en un consumo de 47.415 botellas de medio litro.
Las acciones más notorias para el 2018 se enmarcan en el comienzo de la aplicación del nuevo Plan Estratégico 2018-2021, que continúa en la línea del anterior y contempla varias inversiones en los próximos cuatro años, estimadas en 24,5 millones de euros.
Otra de las actuaciones destacadas para este año es la instalación de sensores en línea controlados de forma telemática, que el CAT ha ubicado en quince puntos clave de la red de distribución y servirán para controlar la calidad del agua en tiempo real.
Actualmente ya hay instalados seis de estos sensores, que se seguirán poniendo en marcha al ritmo de tres al año hasta 2020, cuando se dispondrá de los quince equipos para monitorizar la calidad del agua a través de la red.
El CAT también dará por finalizado el proyecto LIFE Ebro-ADMICLIM, que comenzó hace cuatro años y consiste en el análisis del transporte de sedimentos en el tramo final del río Ebro y su dispersión a los canales y parcelas.
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