Movilización social contra los malos humos del Gobierno conservador austríaco
La comunidad médica austríaca, todos los partidos de la oposición y buena parte de la sociedad se han rebelado contra[…]
La comunidad médica austríaca, todos los partidos de la oposición y buena parte de la sociedad se han rebelado contra los planes del Gobierno conservador de permitir que se siga fumando en bares y restaurantes, y se han movilizado para celebrar un referendo que prohíba el tabaco en estos establecimientos.
Siguiendo la tendencia en casi todos los países de la UE, Austria tenía previsto aplicar a partir del 1 de mayo la prohibición total de fumar en locales de ocio.
Pero el Ejecutivo formado por el Partido Popular y el ultranacionalista FPÖ, que tomó posesión el pasado diciembre, ha decidido prolongar la actual situación que permite fumar en zonas separadas dentro de los establecimientos.
"No imaginábamos que esto podía llegar a ocurrir", señala a Efe Daniela Jahn-Kuch, internista jefe del Hospital Universitario de la ciudad de Graz, y una de las impulsoras de la campaña "Don't smoke", que está recogiendo firmas para que se convoque un referendo para lograr las prohibición de fumar en bares y restaurantes.
De momento, casi 470.000 personas (Austria tiene ocho millones de habitantes) han apoyado esa iniciativa en una consulta online, y la campaña ya ha reunido las 8.000 firmas físicas que exige la ley para comenzar el trámite legal para solicitar el referéndum.
"En Austria tenemos uno de los porcentajes de fumadores más altos de toda Europa" recuerda Jahn-Kuch, al argumentar la necesidad de esta prohibición.
"Uno de cada tres austríacos adultos es fumador" señala, una tasa que aumenta entre los más jóvenes. En el país centroeuropeo sigue siendo legal comprar tabaco a partir de los 16 años, aunque el Gobierno ha prometido elevar la edad mínima a los 18.
La primera iniciativa contra el tabaco en los bares arrancó en 2015 y en sólo unos meses el Gobierno se comprometió a igualar la normativa de locales en Austria a los estándares en Europa, relata.
Pero ese compromiso ha sido ahora anulado.
De hecho, poder seguir fumando en los locales de ocio fue una de las exigencias del FPÖ durante sus negociaciones con el Partido Popular para formar Gobierno.
Heinz Christian Strache, líder del FPÖ y actual vicecanciller, dijo en su momento estar "orgulloso por esta excelente solución" que, aseguró, beneficia a "fumadores, no fumadores y propietarios de restaurantes", y sigue hoy insistiendo en que se podrá seguir fumando en los locales de ocio.
Contra esa posibilidad están actuando el Colegio de Médicos de Austria y la Asociación Austríaca contra el Cáncer, iniciadores de esta recogida de firmas.
"Sabemos que la limitación de fumar en bares produce una reducción de las enfermedades en la población en general", constata rotundo el presidente del organismo médico, Thomas Szekeres.
Apuntan a que en los últimos años, los casos de cáncer de pulmón han repuntado, especialmente entre las mujeres. En la última década el aumento ha sido del 18 % entre la población femenina, superando al cáncer de mama como más habitual.
El colegio de médicos asegura que el 70 % de los ciudadanos de Austria apoya su causa.
Tras lograr los apoyos para iniciar el proceso de solicitud de referéndum, el siguiente paso es lograr 100.000 firmas certificadas oficialmente para que el tema pueda ser debatido en el Parlamento.
Sin embargo, hay sectores de la sociedad que apoyan que se siga fumando en los locales.
En declaraciones a EFE, Michael Hardt, asesor de la Asociación Profesional de Restauradores de Austria, cree que "el Gobierno hace prevalecer la libertad de elección de las empresas gastronómicas que desean mantener una sección para fumadores".
Según su asociación, sólo uno de cada tres propietarios estaría a favor de prohibir totalmente el tabaco en sus establecimientos.
Uno de esa minoría es Andreas Huber, responsable de una cafetería situada junto a la Ópera de Viena. "Creo que sería mejor prohibirlo", asegura. Entre sus clientes, turistas y locales, él asegura que la mayoría prefiere sentarse en la zona de no fumadores.
En la actualidad, los locales pequeños pueden elegir si permiten o no fumar y los de mayor tamaño están obligados a tener dos zonas separadas. Pero la norma no siempre se cumple.
"Creo que como está ahora, está bien" asegura Stephan, cliente fumador de un restaurante del centro de Viena, quien matiza que tampoco le importaría "tener que salir a la calle a fumar".
Esa posibilidad de seguir fumando en los bares choca a muchos turistas, como Rafael León, mexicano de visita unos días en Viena.
"En México no se puede fumar en los bares desde hace unos meses. Nos choca que aquí aún se permita", dice.
Tanto el Ejecutivo como los restauradores también esgrimen argumentos económicos y aseguran que tras la prohibición del tabaco en países como Irlanda, Escocia o Italia se ha visto un descenso de un 25 % en los ingresos de los bares.
"Creemos que es lo que ocurriría en Austria", alerta Hardt.
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