El alcalde de Lloret, más inquieto con turismofobia que por boicot nacional

El alcalde de Lloret de Mar, Jaume Dulsat (PDeCAT), analiza actualmente las previsiones de la nueva temporada veraniega y se[…]

El alcalde de Lloret de Mar, Jaume Dulsat (PDeCAT), analiza actualmente las previsiones de la nueva temporada veraniega y se muestra más inquieto con los posibles efectos de la turismofobia surgida inicialmente en Barcelona que con las de un hipotético boicot a Cataluña del resto de España.

Dulsat puntualiza que, en este segundo caso, los datos descartan por el momento ese posible rechazo del visitante de otras comunidades autónomas por la situación política y añade que, además, su municipio se nutre en mucha mayor medida del turismo internacional, como el francés.

Así, Francia copa un 22,8 por ciento del mercado y, aunque los turistas españoles suponen el 25 por ciento, entre un 75 y un 80 por ciento de ellos proceden de Cataluña.

Además, la diversificación por nacionalidades permite compensar un posible descenso de alguna de ellas, como pasó con Rusia hace poco tiempo a causa de tensiones políticas y del cambio de la moneda.

En cambio, la turismofobia, el rechazo del residente al turista al hacerle responsable de efectos como la subida del precio de la vivienda, preocupa más a Jaume Dulsat, quien subraya que, aunque la Costa Brava es "la segunda gran marca del país, todo lo que pasa en Barcelona afecta al resto de Cataluña y de España".

"Los brotes de turismofobia que han surgido en Barcelona no son de corto recorrido, son de largo", ha indicado Dulsat, quien precisa que, por contra, problemas de seguridad como un atentado terrorista inciden "a corto plazo" con una bajada de reservas que se recupera tras una semana.

Según el alcalde de Lloret de Mar, ese rechazo al visitante lo sufrirán "todos a lo largo de años", y ha reclamado un cambio de mentalidad, que apunta al gobierno municipal de la capital catalana.

Jaume Dulsat, experto en turismo, lamenta que, después de que este sector mantuviese la economía en los momentos de crisis, "ahora comience a molestar".

Dulsat está "de acuerdo" en que se gestione el negocio, pero "en contra de criminalizarlo, porque es una fuente de ingresos absoluta y un intercambio cultural de mucho valor".

El alcalde da por hecho que esta situación no se produce en su municipio, "porque la gente de Lloret no se plantea cómo se tiene que ganar la vida, todo el mundo sabe que depende del turismo", y añade que, en Barcelona, "también es así, pero no lo acaban de saber".

"El factor turístico pesa mucho más de lo que el barcelonés piensa", subraya Jaume Dulsat, quien critica que el gobierno local de allí "parece que repudie el turismo y que no vea esta gran fuente de dinero, pero también de cultura".

Dulsat proclama mientras que Lloret de Mar es "la capital orgullosa de la Costa Brava" con unas cifras que la llevan a superar en recaudación de tasa turística, "un índice poco interpretable", a todo el resto de destinos de la provincia juntos y a ser el tercero de Cataluña por detrás de Barcelona y, ligeramente, de Salou.

La expectativa para la nueva temporada, con una previsible recuperación turística de Turquía y la situación política en Cataluña, es este año "más baja", aunque los operadores británicos, rusos y europeos aseguran que el ritmo de venta es "ligeramente superior" al año pasado.

"Nada nos hace pensar que no será una buena campaña", puntualiza el alcalde, quien precisa que Lloret de Mar sufrirá menos que otros destinos como Salou al depender menos del mercado del resto de España.

La imagen del municipio es el otro asunto en el que trabaja Jaume Dulsat, quien anuncia que, por primera vez en más de una década, la ciudad dejará de recibir a los 4.000 jóvenes británicos que llegaban cada año para participar en el festival Sportvest.

"Creemos que no aporta lo que queremos", indica el alcalde, quien destaca que la medida llega "después de dos años de batallar" con los organizadores y de obtener compromisos de mayor control.

Una de las grandes apuestas es por un turista de perfil familiar y cuatro hoteles ya han abogado por contar con un parque acuático en sus instalaciones, "algo que cambia absolutamente el tipo de oferta".

La puesta en marcha de nuevos establecimientos o las reformas en los antiguos ayudan a salir de un modelo en crisis, "porque la gente joven busca ahora otras cosas", que se reorienta al entretenimiento deportivo y al cultural.

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