Uno de cada 5 coches Audi vendidos en España en 2017 son con tracción quattro
Audi comercializó 11.821 vehículos con tracción a las cuatro ruedas en 2017, lo que supone un 22,2 % del total[…]
Audi comercializó 11.821 vehículos con tracción a las cuatro ruedas en 2017, lo que supone un 22,2 % del total de ventas de la marca en España y un crecimiento del 9,4 % en comparación con las que registró en 2016 en este segmento.
En un comunicado, el fabricante de los cuatro aros ha afirmado hoy que, con estos datos, se han situado "a la cabeza" en matriculaciones de vehículos de este tipo en nuestro país en el pasado año.
El volumen de ventas este año de Audi ha superado a sus "rivales más directos", según ha puntualizado la marca.
Frente a su competidor más cercano suma un total de 800 unidades más, mientras que, comparado con el tercero, la diferencia aumentó hasta las 2.799 unidades, según la firma alemana.
Estos datos suponen que la marca aventajó a sus principales rivales en un 7,3 % y un 31 %, respectivamente, en sus matriculaciones de coches todoterrenos.
Desde que en el Salón de Ginebra se mostró en 1980 el primer Audi quattro, un coupé con motor sobrealimentado de cinco cilindros y 147 kW (200 CV), este modelo ha cosechado éxitos, tanto comerciales como en competición.
Toda la gama de Audi, desde el A1 hasta la berlina A8 ofrecen la posibilidad de equipar la tracción quattro, bien de serie o bien como opción en algunas variantes.
Entre ellos, los modelos preferidos por la clientela -según la compañía- que demanda la tracción quattro son los Q5, Q3, Q7 y A5.
En el Audi Q7 todos los modelos son quattro, incluido el híbrido enchufable e-tron de 275 kW (373 CV) y el dinámico SQ7 de 320 kW (435 CV).
Todos los modelos que componen la gama actual disponen del sistema quattro en alguna de sus variantes, para garantizar "la máxima seguridad y el mejor agarre en cualquier superficie", ha precisado Audi.
El último en llegar es el denominado quattro ultra, cuyo control inteligente funciona de forma predictiva.
Este sistema se anticipa a las necesidades por medio de un completo despliegue de sensores y del análisis continuo de los datos recibidos de la dinámica de conducción, las condiciones de la carretera y el comportamiento del conductor.
De media, el consumo de combustible se reduce 0,3 litros cada 100 kilómetros en comparación a los sistemas de tracción integral convencionales.
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