Un observatorio español vigilará las descargas de alta energía en la Tierra

Un observatorio diseñado y construido en España, que se instalará en un módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS) en[…]

Un observatorio diseñado y construido en España, que se instalará en un módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS) en septiembre del próximo año, permitirá monitorizar la Tierra de manera continua para estudiar por qué se producen y cómo afectan las descargas violentas de alta energía.

El proyecto, denominado ASIM (The Atmosphere Space Interaction Monitor), ha sido recientemente entregado a la Agencia Especial Europea (ESA) tras once años de trabajo y un presupuesto cercano a los 40 millones de euros, según se ha detallado hoy en Valencia.

El próximo año, la ESA lo instalará, por vía robótica, en la plataforma externa del Módulo Columbus de la Estación Espacial Internacional para observar la atmósfera terrestre y medir los fenómenos que se registran por encima de las grandes tormentas.

Liderado por la Universitat de València (UV) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en el proyecto han participado cinco empresas (Aciturri, Trinos Vacuum Projects, Iberespacio, Alcupla y Cachinero) y una docena de proveedores españoles, así como 30 ingenieros y físicos.

Además, una veintena de investigadores más están listos para analizar los datos una vez ASIM inicie el envío de imágenes de los fenómenos más violentos de la atmósfera, que será previsiblemente en septiembre de 2017.

El catedrático de la UV e investigador principal en España del proyecto, Víctor Reglero, ha explicado que gracias a este observatorio se podrá ver, por primera vez, imágenes continuas de la Tierra desde el espacio de las altas energías.

"Se podrá monitorizar la parte más energética del espectro, desde los rayos ultravioleta y rayos X a los rayos Gamma", según Reglero, quien ha explicado que hace veinte años se descubrió, con satélites astronómicos, que "pasaban cosas raras en la atmósfera de la Tierra, erupciones de rayos Gamma muy potentes y con una duración de una milésima de segundo, que no deberían producirse".

Estos fenómenos solo eran vistos hasta ahora desde la "popa" de los satélites y "como un subproducto". Por ello, los creadores de ASIM convencieron a la Agencia Espacial Europea (ESA) de que había que estudiarlos "de una forma sistemática y con una nueva instrumentación".

Así, se creó el observatorio que, con un ángulo de visión de 174 grados (frente a los 40 grados de una cámara normal), permite pasar cada noventa minutos por el mismo punto de la Tierra y cubrir de manera continua todo el rango (óptico, ultravioleta, X y Gamma).

De esta forma se podrá "correlacionar lo que no sabemos de los rayos Gamma, descargas de alta energía relacionada con campos eléctricos muy intensos, con otras cosa que sí conocemos, como las nubes o los rayos".

Según Reglero, cada día se producen cerca de un millón de rayos en nuestro planeta, entre 1.000 y 2.000 "sprites" -descargas violentas a 40 kilómetros de altura- y solo una descarga de TGF (rayos Gamma), de muy alta energía pero que solo dura unas milésimas de segundo.

A su juicio, el cambio climático podría hacer posible en el futuro que hubiera más TGF, aunque este incremento "no sería dramático, y de uno diario en la actualidad podrían pasarse a dos o tres al día".

Con la puesta en marcha de ASIM se podrán localizar los TGF con una precisión que se mejorará en 3.600 veces, ya que con la máscara codificada (sistemas ópticos) del nuevo observatorio la resolución será de cinco por cinco kilómetros, en lugar de 400 por 400 kilómetros.

Reglero ha explicado que en todo el mundo se han hecho diez máscaras codificadas, siete de ellas fabricadas en España y con proyectos que han sido liderados por la Universitat de València.

Este observatorio también podrá utilizarse para estudiar las ondas de gravedad que se producen en la parte alta de la atmósfera, las auroras boreales -descargas de protones en las zonas del norte- o para monitorizar la Anomalía del Atlántico Sur (SAA, en sus siglas en inglés), una "botella magnética que cubre Brasil, Argentina o Colombia".

Lina de Parolis, de la ESA, ha explicado que este proyecto supone tres o cuatro años de investigación en órbita para identificar los "fenómenos muy potentes" que se producen en la parte alta de la atmósfera.

De Parolis ha destacado la dificultad que tiene instalar el observatorio en la Estación Espacial Internacional ya que son elementos "muy delicados" y en el espacio "hace mucho frío", por lo que tienen un límite de cuatro horas para realizar la operación.

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