El verdadero coste de un MBA
Para establecer el precio real de los estudios en una escuela de negocios, es necesario tomar en cuenta el coste de oportunidad
Tras ochos años trabajando en contabilidad y finanzas, principalmente en PwC, Tully Brown tuvo claro que había llegado el momento de profundizar en sus conocimientos empresariales. Así que, hizo lo hacen muchos jóvenes profesionales: se matriculó en un MBA.
Su gasto principal, al matricularse en la Escuela de Negocios de la Universidad de Goizueta en 2015, no fueron los costes académicos, las tasas y el alojamiento, sino tener que prescindir de su salario de seis dígitos para poder asistir a clases a tiempo completo. «Al dedicarme a los números, logré que todo encajara», afirma. «Analicé lo que ocurriría, porque existía la posibilidad de que abandonara mi puesto de trabajo y más adelante acabara haciendo lo mismo que antes de irme. Decidí que merecía la pena correr el riesgo».
Por lo general, los estudiantes que se matriculan en el MBA en Emory ganan 67.000 dólares al año antes de matricularse. Si multiplicamos esa cifra por los dos años que dura el programa del MBA y añadimos los costes por asistir a Emory, el resultado sería de 296.536 dólares. Hemos utilizado los salarios no percibidos por parte de miles de los recién graduados en un ranking anual de Bloomberg Businessweek de los principales programas de MBA, y hemos obtenido unos datos de costes «reales» similares para varias de las escuelas que constan en nuestra lista. Los graduados de la Escuela de Negocios de Stanford contaban con los costes completos más elevados, con más de 434.000 dólares, porque sus alumnos percibían los salarios más altos antes de matricularse.
Todos los años realizamos un ranking de las escuelas de negocios, realizando encuestas entre los estudiantes sobre temas como cuestiones académicas, bolsa de trabajo y ambiente en el campus. Asimismo, preguntamos a las empresas sobre las aptitudes que buscan al contratar a estudiantes de MBA y qué escuelas preparaban mejor a sus graduados. A partir de 2015, empezamos a realizar encuestas entre los alumnos, preguntándoles hasta qué punto sus estudios habían cumplido la promesa de prepararlos para una carrera provechosa y de éxito.
Por segundo año consecutivo, la Escuela de Negocios de Harvard se situó en cabeza, y en esta ocasión, por un margen muy amplio, según los más de 1.000 responsables de recursos humanos a quienes consultamos y en el tercer lugar entre los alumnos. La competencia por el segundo puesto estuvo particularmente apretada este año; finalmente, Stanford se impuso a la Escuela de Negocios de la Universidad Fuqua de Duke por menos de un punto.
Al contrario de lo que ocurre con los alumnos sin postgrado, que suelen renunciar a trabajos mal pagados para volver a estudiar, los estudiantes de MBA suelen estar en los veintimuchos o la treintena y dejan puestos bien remunerados. Esto hace que calcular el coste de oportunidad sea aún más importante para los alumnos que se matriculan en un MBA. Bloomberg Businessweek realiza encuestas entre los alumnos de escuelas de negocios y les pregunta sobre sus salarios antes de matricularse en un MBA presencial a tiempo completo, lo que nos permite calcular el verdadero coste de los estudios. Nuestra fórmula no es perfecta. Incluye el lucro cesante del salario de dos años, aunque algunos estudiantes no se pasan los 24 meses sin trabajar, y algunos de ellos realizan prácticas bien remuneradas durante las vacaciones de verano.
Asimismo, no hemos podido tomar en cuenta las ayudas financieras y las becas.
El desglose de los costes por asistir a las escuelas de negocios no refleja los ingresos que dejan percibir durante el tiempo que duran los estudios. Los responsables de las escuelas de negocios afirman que los alumnos que se matriculan en un MBA sin duda deberían sumar ese coste a los costes académicos y otros gastos, al calcular la rentabilidad prevista de su inversión. «Es una cifra importante, no cabe duda», afirma Douglas Skinner, decano Interino de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, al apuntar que algunos alumnos probablemente tendrán que solicitar un crédito para cubrir también los salarios no percibidos. Así, Skinner recalca que los futuros alumnos tienen que comprender que los conocimientos que adquieran durante sus estudios también les ayudarán a incrementar su capacidad de generar ingresos, pero no de forma inmediata al terminar sus estudios, sino a lo largo de toda su carrera.
Esa es la razón por la que Brown afirma que no le importó dejar un trabajo bien remunerado en un banco comunitario de Atlanta para matricularse en Emory. «No es fácil saber si en 10 años lograré lo que quiero porque tengo un MBA», afirma este estudiante de 33 años, tras solicitar un crédito para estudiantes de 53.000 dólares, en parte para no tener que prescindir de ciertas oportunidades de la red de estudiantes como los desplazamientos para realizar prácticas. «Pero decidí que me no me gustaría tener que preguntarme dentro de 10 años si me estanqué por no tener un MBA, porque puede que para entonces sea demasiado tarde».
Si bien Brown optó por la versión de un año, la vía rápida del MAB en Emory, lo cierto es que siguió sin percibir ingresos durante cerca de 15 meses. Como quería, acabó en puesto en un banco de inversión, donde gana más que antes.
Los datos de las encuestas señalan que, por lo general, los graduados de las escuelas que se incluyen en nuestro ranking logran un resultado positivo en su inversión. Los alumnos de las 87 escuelas que se incluyen en la clasificación este año ganaban una media de 50.000 dólares antes de comenzar sus estudios de MBA y sus salarios aumentaron un 80 por ciento tras la graduación. Entre seis y ocho años después, el salario medio se sitúa en torno a los 145.000 dólares.
BODAS
Los estudiantes que se matriculan en un programa de MBA suelen tener una cierta edad y es probable que se casen. Esta circunstancia puede incrementar aún más el coste de los estudios. Las parejas que dejan sus trabajos para trasladarse a lugares como Hanover, N.H. (donde se encuentra la escuela Dartmouth College) o New Haven (Yale) para acompañar a un estudiante de un MBA pueden verse abocados a unas perspectivas laborales poco prometedoras.
Este fue el caso de James Mansour, un recién graduado de la Escuela de Negocios de Mays de la Universidad M&M de Texas, y su mujer. Se mudaron de Washington, D.C., donde él trabajaba de consultor y ella de higienista dental, y donde percibían unos ingresos conjuntos de 160.000 dólares al año. Tras mudarse, la pareja supo que estaban esperando un bebé y que ella tendría que volver a renovar su licencia para trabajar en Texas. Afortunadamente, la pareja pudo salir adelante con sus ahorros y recortando los gastos en vacaciones, comidas y compras. Mansour, que se graduó en diciembre, ahora trabaja en Delta Air Lines, en Atalanta, y percibe un salario más alto del que percibía antes de realizar sus estudios.
De media, los graduados en un MBA en 2016 en la Escuela de Negocios Tuck de Dartmouth College, perciben 80.000 dólares antes de comenzar sus estudios. Por tanto, si un estudiante prescinde de estos ingresos durante dos años y tiene que afrontar todos los costes por asistir, sus costes reales podrían situarse en torno a los 360.100 dólares. Matthew Slaughter, decano de Tuck, afirma que si bien es cierto que la mayoría de los graduados experimentan un aumento considerable de sus salarios tras finalizar sus estudios, no siempre es así a corto plazo. «Por tanto, esto podría conllevar prescindir del capital de una compañía o un sector concretos para optar a un capital en un área completamente diferente que resulta más satisfactoria».
Katherine Earle, se graduó en un programa de MBA en primavera. Dejó un puesto bien remunerado en el sector tecnológico para volver a estudiar. Aun así, afirma que está convencida de haber hecho lo correcto. «Ya estoy ganando más dinero, y espero que los ingresos sigan aumentando, en parte por el valor inherente de los estudios, pero principalmente porque tuve la oportunidad de analizar mis fortalezas y debilidades personales y mis intereses en mi carrera profesional en la escuela».

