Pharrel Williams, espíritu renancentista
El hombre bajo el gran sombrero, Pharrell Williams, es un artista global. Un hombre del renacimiento que lo mismo estampa[…]
El hombre bajo el gran sombrero, Pharrell Williams, es un artista global. Un hombre del renacimiento que lo mismo estampa su nombre en una línea de joyas para Louis Vuitton que en una de muebles para Domeau & Péres. Que lo mismo trabaja en sus propias líneas de ropa (Billionare Boys Club, Ice Cream Clothing y I am Other) que diseña la colección de sneakers Pink Beach para Adidas. Que abre en YouTube un canal sobre música, moda, arte y entretenimiento de lo más cool y, al mismo tiempo, acepta trabajar como juez en el programa The Voice. Y que, por supuesto, compone, canta y produce hits a escala global, como aquel Blurred lines con Robin Thicke, el magnífico Get lucky para la robótica pareja francesa Daft Punk o el inefable Happy que compuso e interpretó para la película Gru, mi villano favorito y que lleva sonando desde hace tres años en las radiofórmulas. Pero todo eso no le debe parecer suficiente y, a sus 43 años (aunque por su figura y por su finísima piel parece mucho menor), acaba de abrir una nueva puerta a su creatividad, convirtiéndose en productor cinematográfico. Su primera experiencia es la película Hidden Figures, en la que también ha colado dos temas, Runnin y Surrender. La película, que llega a España en primavera, narra la historia de tres matemáticas afroamericanas que fueron fundamentales para el avance de la carrera espacial estadounidense durante los años sesenta. En Toronto, adonde ha venido a presentar la película protagonizada por Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe, nos encontramos con Pharrell Williams para hablar de moda, música, su pasión por la ciencia ficción y el espacio y por su afición a crear bajo la ducha.
¿Cómo se formalizó su participación en este proyecto?
Mi socio en mi productora conocía a Donna Gigliotti quien, junto a su socio, encontró el libro en el que se basa la película. Me llamó y me contó la historia, muy poco conocida, de esas tres mujeres afroamericanas, matemáticas y científicas, cuya aportación fue fundamental para la carrera espacial. Las tres, además, nacieron en la misma ciudad que yo, Virginia Beach. La suma de los dos factores me entusiasmó y decidí sumarme al proyecto.
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