La "guerra comercial" de Kosovo entorpece negociación para superar conflicto
La decisión de Kosovo de aumentar del 10 al 100 % el arancel a los productos importados de Serbia ha[…]
La decisión de Kosovo de aumentar del 10 al 100 % el arancel a los productos importados de Serbia ha elevado las tensiones entre los dos países y entorpece las negociaciones para normalizar sus relaciones, exigidas por la Unión Europea (UE).
Al imponer la medida el pasado miércoles, el Gobierno kosovar alegó que "Serbia sigue con su campaña agresiva contra Kosovo en la escena internacional", en contra de la independencia kosovar, y amenazó con "más medidas" en un futuro cercano.
La subida de las tarifas se produjo al día siguiente de que Interpol rechazara la candidatura de Kosovo a ingresar como nuevo miembro, una decisión celebrada por Serbia, país que se opone al ingreso de su antigua provincia ( cuya soberanía no reconoce) en cualquier organización internacional.
Kosovo, poblado por una gran mayoría de albaneses, no es miembro de Naciones Unidas.
Proclamó su independencia en 2008 de forma unilateral, apoyado por potencias como Estados Unidos y la mayoría de los socios de la UE, aunque no por Rusia, China y España, entre otros países.
La UE ha llamado a Pristina a "revocar inmediatamente" el gravamen que viola el Acuerdo Centroeuropeo de Libre Comercio (CEFTA), pero el primer ministro de kosovar, Ramush Haradinaj, ha aseverado que los aranceles no serán levantados "hasta que Serbia reconozca la independencia de Kosovo".
Belgrado protestó de inmediato contra la medida, que calificó de "eminentemente política", y advirtió de que va en contra del proceso de normalización de las relaciones y ejerce una fuerte presión sobre la minoría serbia en Kosovo, que depende en gran medida de la llegada de productos serbios.
Si bien ha acusado a "algunas potencias occidentales" de cooperar con Pristina en su estrategia, el Gobierno serbio ha desistido de momento de adoptar contramedidas.
El intercambio comercial entre Serbia y Kosovo ha ido en aumento en los últimos años y ha sido una de las escasas esferas en las que ha prosperado la normalización.
En 2017, las ventas serbias a su antigua provincia totalizaron los 440 millones de euros, un 10 % más que en 2016, mientras que las importaciones sumaron 22 millones, un 70 % más que el año anterior, según datos del Ministerio de Comercio serbio.
Los aranceles, de mantenerse, pueden tener un impacto importante no solo para Serbia, sino también para Kosovo, donde se espera lleven a una subida importante de los precios al consumidor de ciertos productos, como el pan.
Según el analista serbio Dusan Janjic, del Fondo para las Relaciones Étnicas, el mayor riesgo es político y de seguridad.
En declaraciones a Efe, Janjic no descartó que los gobernantes pierdan el control de las cosas y la situación "se convierta en un conflicto armado", con riesgo de contagio a otras partes de la región, por lo que abogó por "calmar la tensión".
En febrero pasado, la UE estableció el año 2025 como horizonte para el ingreso de Serbia, si bien supeditado a diversas reformas y, sobre todo, a la normalización de las relaciones con Kosovo.
Esa perspectiva revitalizó las esperanzas de que se logre el exigido acuerdo vinculante entre Belgrado y Pristina.
Pero el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, las echó por tierra en julio, al negarse a reunirse en Bruselas con su homólogo albanokosovar, Hashim Thaci, tal y como estaba previsto.
Vucic justificó entonces su postura por supuestos "engaños, amenazas y mentiras" de los kosovares, y desde entonces no se ha conseguido ningún progreso, a pesar de que los dos presidentes se entrevistaron una vez más, el pasado día 8.
Para Janjic, el diálogo de normalización "ha muerto, ya no existe", aunque el experto no descarta que la UE pueda recurrir a una cooperación con Estados Unidos e, incluso, "reactivar" a Rusia -tradicional aliado de Serbia- para volver a encauzar el proceso.
Más optimista se muestra Dragisa Mijacic, director del Instituto de Desarrollo Económico Territorial, quien no espera una escalada de las tensiones.
Los aranceles de Pristina "no serán de larga duración porque carecen de fundamento económico" y causarán daños al presupuesto kosovar, explicó el experto a Efe.
El analista político kosovar Ramush Tahiri dijo a la prensa regional que la decisión de elevar el arancel, si bien parece estar carente de todo fundamento económico, es un acto político para mostrar que Kosovo controla plenamente su territorio frente a Serbia.
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