Conte quiere convencer a Juncker de que dé tiempo a Italia antes de sanciones
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, tratará hoy de convencer al presidente de la Comisión Europea (CE), Jean Claude-Juncker, en[…]
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, tratará hoy de convencer al presidente de la Comisión Europea (CE), Jean Claude-Juncker, en Bruselas de que otorgue margen al país para demostrar que sus Presupuestos para 2019 fomentarán el crecimiento, antes de sufrir las posibles sanciones por incumplir las normativas.
Conte y Juncker se reunirán este sábado en una cena de trabajo que está programada para las 19.30 horas locales (18.30 GMT) y que tendrá lugar en la sede principal de la CE, el edificio Berlaymont, según informó la Jefatura del Gobierno italiano en un comunicado.
A ella está previsto que asista también el ministro de Economía, el tecnócrata Giovanni Tria, que en el pasado se mostró reticente a superar el déficit para el próximo año por encima del 1,6 % del producto interior bruto (PIB), aunque acabó cediendo a las presiones de los dos partidos que dirigen Italia, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la Liga, que pedían fijar la cifra en el 2,4 %.
El primer ministro italiano afirmó hoy que es fundamental que Italia y Bruselas mantengan un "diálogo constructivo" por el bien de la economía italiana y europea.
El jurista, además, defendió el cuadro macroeconómico y las reformas que el Ejecutivo quiere aplicar y que requieren de un esfuerzo importante de las arcas públicas, pero ya habló de la posibilidad de "modular" algunas medidas si fuera necesario.
"No sé por qué los periódicos hablan de cambios en los Presupuestos. Hemos hablado de modulación, pero ninguno va a renunciar a las reformas principales de este Ejecutivo", dijo Conte, en una intervención en un foro en Roma.
"Esperamos mucho del encuentro de hoy entre Conte y Juncker", adelantó por su parte el líder del M5S y vicepresidente del Gobierno, Luigi Di Maio, al tiempo subrayó que el primer ministro italiano garantizará al presidente de la Comisión que Italia mantendrá controles periódicos para no sobrepasar el déficit del 2,4 %.
Tras el rechazo del miércoles del borrador presupuestario italiano por parte de la CE y la propuesta de abrir un procedimiento de déficit excesivo al país por su elevada deuda pública, el Gobierno italiano ha relajado su discurso contra las instituciones europeas.
Para abrir formalmente el procedimiento de infracción, la CE necesita previamente el respaldo del Consejo de la UE (los países) y si finalmente esta medida se materializa, podría dar lugar, en última instancia, a sanciones de entre el 0,2 % y el 0,5 % del PIB de Italia (entre 3.450 y 8.625 millones de euros, aproximadamente).
Roma quiere ganar tiempo para evitar esta penalización y demostrar que la economía puede crecer con unos planes presupuestarios expansivos, algo que no termina de seducir a Bruselas.
Conte y Tria referirán de nuevo las razones de su estrategia, que se apoya en un aumento del gasto público en un país con una deuda superior al 131 % del PIB, y justificarán la necesidad de que la Unión Europea conceda a Italia tiempo para demostrar si efectivamente cumplirán los objetivos que prometen.
Roma ha previsto para el próximo año un déficit del 2,4 % del PIB y una deuda del 130 %, unas cifras con las que quieren lograr un crecimiento del 1,5 %.
"No creo que Bruselas se preocupe por el 'cero coma'. En Europa es necesario una Italia que crezca, pienso que las sanciones y las amenazas no hacen bien ni a los italianos ni a la Unión Europea", expuso por su parte el líder de la Liga y también vicepresidente del Gobierno italiano, Matteo Salvini.
El presidente del Instituto italiano de Estudios políticos económicos y sociales (Eurispes), Gian Maria Fara, sostuvo en declaraciones a EFE que Italia y Bruselas tienen que hacer "un esfuerzo de comprensión mutua" para relajar los tonos y evitar tensar más la relación.
"Yo no veo un gran problema en el déficit al 2,4 %, otros países antes que Italia, como Francia, Alemania o España, han superado el techo del 3 %", subrayó, pero advirtió de que Italia debe seguir dialogando con Bruselas porque una sanción de un 0,2 % del PIB "no es algo desdeñable".