Las previsiones de ingresos presupuestarios no se cumplen desde hace 10 años
El director general de la Agencia Tributaria explica que esto se debe más a «errores de previsión» de los gobiernos que a falta de obediencia
Desde que el Gobierno presentó su plan presupuestario acordado con Podemos, numerosas organizaciones han analizado el documento y se han dado cuenta de que la partida de ingresos que espera obtener el Ejecutivo genera «dudas», al igual que la Comisión Europea ha valorado esta semana asegurando que «corre el riesgo» de incumplir las normas del club. Al veredicto del organismo le precedieron además dos advertencias: la petición de información complementaria trasladada por carta al Ministerio de Economía el 19 de octubre y las previsiones de otoño lanzadas el pasado 6 de noviembre. Bruselas insiste y dice que no le cuadran los números que figuran en el borrador, y mencionan sus medidas para mejorar el régimen tributario, los ingresos previstos y su proyección de gasto.
Cierto es que en un plan de Presupuestos, los gastos casi siempre se van a cumplir -o incluso aumentar-, pero que los ingresos aumenten no suele ser habitual. Tan poco habitual como que desde el año 2008 -a excepción de 2010- nunca se han cumplido las previsiones de ingresos a recaudar por el sistema tributario. Así lo explica Jesús Gascón, actual director general de la Agencia Tributaria, en su texto 'Una nueva Administración para la lucha contra el fraude' que se incluye en el libro 'El fraude fiscal en España' editado por la AEDAF. El experto destaca que se han producido desviaciones del plan de ingresos «incluso en los ejercicios en los que la evolución de la economía superó las expectativas».
Eso sí, este comportamiento de los ingresos «parece obedecer a errores de previsión más que problemas en el cumplimiento voluntario». Por ello, advierte de que la presión sobre la Agencia Tributaria para conseguir resultados a corto plazo «es muy alta» para minimizar el 'gap' respecto de las previsiones. Sobre todo, como en el caso de España, cuando la reducción del déficit constituye «el principal objetivo de la Hacienda Pública».