¿Nos creemos los resultados de los bancos americanos?
Quizás cuando usted lea estas líneas, que ahora dejo flotando en el ciberespacio, haya salido ya el resultado de la[…]
Quizás cuando usted lea estas líneas, que ahora dejo flotando en el ciberespacio, haya salido ya el resultado de la famosa prueba de esfuerzo, el "estrés test" (si castellanizamos el término del moda en los mercados): el examen que han tenido que pasar los grandes bancos norteamericanos para comprobar si su solvencia resistiría escenarios económicos incluso peores que el actual.
En los días previos a la publicación de esta particular nota de selectividad (que se conocerá el 4 de mayo), ya se han filtrado los nombres de unas cuantas entidades que necesitan reforzar su capital, bien mediante ampliaciones, bien mediante nuevas y masivas ayudas públicas, que se sumarían a los 450.000 millones de dólares que han recibido hasta la fecha.
Sea cual sea la lista final de aprobados y suspensos, hay algunas cosas en esta prueba que no me gustan. Para empezar, algunos bancos llevan semanas sacando pecho, alardeando de unos buenos resultados trimestrales (que al mismísimo Paul Krugman le parecen "un poco... raros") e incluso afirmando que quieren devolver cuanto antes el dinero recibido del Estado. Es como decir: "si suspendo, es porque el profesor me tiene manía": Luego llegan las filtraciones de entidades que se llevarán el suspenso.
Imaginemos que en la lista final aparecen suspendidos los que dicen estar aprobados, o viceversa. O que todo cuadra y los que han alardeado de buenas notas efectivamente las sacan y los que no, catean... Y las bolsas, moviéndose al alza o a la baja con el runrún de filtraciones.
Sea cual sea el resultado, ¿nos fiamos del examen? ¿Han aprendido las autoridades norteamericanas a supervisar a sus bancos como es debido, o están todavía en el estado de "profesores en prácticas" y no sabrán detectar las trampas de los pícaros alumnos bancarios, que en otros tiempos han demostrado sobradamente su habilidad para maquillar cuentas, esconder las chuletas y utilizar todo tipo de triquiñuelas para aprobar y, encima, llevarse un premio de fin de curso en forma de bonus para sus ejecutivos?
Y una vez concluido el examen y vistos los resultados, ¿se tomarán medidas como dar más dinero a los malos para ver si de una vez se enderezan? ¿O se expulsará a alguno más de la clase, como se hizo con Lehman, ante la evidencia de que no tiene solución? ¿O se nacionalizará a algún otro?
Demasiadas preguntas. Supongo que, como el mercado y los inversores compartirán algunas de estas inquietudes, el resultado parece claro: más volatilidad.