En el principio fue el bonus...

Cada vez más analistas y economistas están de acuerdo en que los exagerados "bonus" cobrados por los altos ejecutivos financieros[…]

Cada vez más analistas y economistas están de acuerdo en que los exagerados "bonus" cobrados por los altos ejecutivos financieros en los tiempos de bonanza no son un aspecto colateral de la crisis, sino que están en el mismo corazón de su origen. La espectacular avaricia cortoplacista llevó a estos ejecutivos a olvidar las más elementales normas de prudencia, a fomentar el apalancamiento exagerado, a generar la vacua superestructura asentada sobre los débiles cimientos de unos activos de escasísimo valor real (casas sobrevaloradas en Alabama... o en Seseña). En el principio fue el "bonus", una especie dañina que está en la mismísima génesis del caos.

Hace unas semanas, en este mismo espacio, acuñé el término "minus" (como contraposición al "bonus"), consistente en aplicar una rebaja salarial variable en función de los malos resultados de una compañía a los mismos altos ejecutivos que cobraron un variable cuando los resultados eran buenos. Si entonces la empresa ganaba más gracias a ellos y recibían una recompensa en forma de "bonus", a nadie debería sorprender que ahora no sólo pierdan el variable, sino que además sean penalizados con un "minus" (¿o es que sólo son responsables cuando todo va bien y no responden de nada cuando todo va mal? ¿Son tan listos para cobrar variables y "bonus" cuando todo funciona, pero si deja de funcionar ellos no tienen nada que ver?).

Lamentablemente, es poco probable que nadie exija que devuelvan los "bonus" quienes se los llevaron. Pero lo peor es que tan dañina especie salarial, en vez de ser combatida hasta la extinción, vuelva. Los diez bancos americanos que se van a apresurar a devolver 68.000 millones de dólares recibidos del Estado lo hacen, entre otras cosas, para no quedar bajo la supervisión del nuevo "zar salarial" nombrado por Obama para controlar las remuneraciones de unos 175 altos ejecutivos de las empresas que han recibido dinero de Washington. El propio presidente de Bank of America, Ken Lewis, que al año pasado tuvo la desvergüenza de llevarse 20 millones de dólares pese a casi quebrar su banco en la operación de rescate de Merrill Lynch, declaró hace poco que uno de los motivos de querer devolver cuanto antes el dinero público es que "queremos reestablecer los bonus", cosa que no podrían hacer bajo la tutela del "sherif" salarial nombrado ahora por Obama.

El "bonus", origen de la crisis, no sólo no ha muerto, sino que resucita con fuerza. No hemos aprendido nada y dejaremos que quienes la liaron repitan su desvergonzada gestión y, además, vuelvan a cobrar unos "bonus" que nunca debieron existir.

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