Los europeos cada vez pintan menos en el G-20

La crisis económica mundial está poniendo a cada cual en su sitio. Mientras China, India e, incluso, Rusia avanzan posiciones[…]

La crisis económica mundial está poniendo a cada cual en su sitio. Mientras China, India e, incluso, Rusia avanzan posiciones en el ranking del PIB mundial, los Estados europeos se están quedando rezagados. La contribución a la riqueza mundial de Reino Unido, Alemania o Francia es cada vez más pequeña porcentualmente hablando, que es como se mide la influencia en este foro de los grandes. Esto nos hace preguntarnos, ¿cuánto tiempo seguirán siendo escuchados los Estados europeos en los foros del G-20?

Los preparativos de la reciente cumbre han puesto de manifiesto los escasos recursos con que cuenta la Comisión Europea para emprender cualquier proyecto común. También, para aparecer frente al mundo con una voz única. El borrador para instaurar un regulador supranacional bancario europeo ha sido un claro ejemplo. Los Gobiernos, a instancias de Reino Unido, podrán ampararse en la cláusula de revocación para impedir las decisiones del nuevo regulador que afecten al rescate de sus entidades vía presupuestos nacionales. Todas las demás propuestas del borrador se quedan en papel mojado después de semejante cesión.

Tras la cita de Pittsburg deben, por fin, arrancar los mecanismos que mejoren la transparencia de las entidades financieras y que preserven los ahorros de los ciudadanos de los abusos de sus ejecutivos. Es una tarea difícil que, además, debe coordinarse con la retiradas de los estímulos públicos a las díscolas entidades. Pero, seguramente, en Europa esta tarea será, además, larga, demasiado larga. Los complicados mecanismos decisorios europeos harán que los demás grandes bloques económicos recorran el camino hacia un nuevo orden financiero mucho antes de lo que lo puedan hacer los estancos Estados europeos.

Avanzar en la unión política es, según los observadores, la única posibilidad de que el Viejo Continente mantenga su influencia en el nuevo mapa económico mundial. Los reveses de China y Estados Unidos a las propuestas europeas para reducir las emisiones de carbono en la cumbre de Copenhague demuestran cómo se van a jugar a partir de ahora las partidas importantes. Mientras, en nuestra vieja Europa, seguimos pendientes de que Irlanda ratifique el miniTratado de Lisboa.

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