Grecia enviará propuestas para avanzar en la negociación con sus acreedores
El Gobierno griego anunció hoy que se presentará en el Eurogrupo del 26 de enero "con propuestas concretas en todos[…]
El Gobierno griego anunció hoy que se presentará en el Eurogrupo del 26 de enero "con propuestas concretas en todos los asuntos pendientes" para reactivar las negociaciones sobre la segunda evaluación del rescate al país, en punto muerto desde hace semanas.
Estas medidas, esbozadas según la prensa griega en una carta enviada por el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, a los acreedores europeos -Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)-, serían aplicables a partir de 2019, es decir, cuando termine el tercer rescate en curso.
Según las mismas fuentes, el plan de Tsakalotos, que no ha sido ni confirmado ni desmentido por el Gobierno, incluiría recortes en el gasto público -fundamentalmente en los sueldos de los funcionarios-, subida del impuesto sobre la renta y nuevos recortes de las pensiones.
Además podría contemplar el descenso del techo de la renta a partir de la cual se pagan impuestos, una medida que pide con insistencia el Fondo Monetario Internacional (FMI) para aumentar los ingresos del Estado.
Sobre esto último se pronunció ayer el ministro de Economía, Dimitri Papadimitríu, que aseguró que es "necesario cerrar la segunda evaluación" y que incluso ese techo debe ser negociado para conseguir el objetivo.
A pesar de que el ministro hizo esta declaración ante los periodistas y ante las cámaras, el Gobierno emitió posteriormente un desmentido.
La reducción del techo para la exención fiscal es una de las medidas adicionales a las que el Gobierno de Atenas se ha resistido con mayor intensidad.
Otros medios aseguran que el Gobierno podría proponer prolongar el mecanismo de recorte automático de gasto público, que actúa en caso de no alcanzar los objetivos de superávit primario, más allá de 2018.
Los acreedores de Grecia no tienen todavía fecha para volver a Atenas, lo que es muestra de que las negociaciones se han ralentizado hasta casi detenerse, aunque fuentes gubernamentales aseguran que el Ejecutivo confía en que se cerrará la segunda evaluación antes de la reunión del Eurogrupo prevista para el 20 y 21 de febrero.
En las últimas semanas incluso se ha puesto en entredicho la necesidad de la participación del FMI al lado de la CE, el BCE y el MEDE en el memorándum, con declaraciones cruzadas entre Atenas y Berlín al respecto.
Grecia ve con buenos ojos la salida del Fondo del tercer programa de rescate -aunque este no ha decidido aún si participará-, aunque Alemania avisa de que la exclusión del FMI implicaría la nueva aprobación del rescate por parte de su Parlamento en pleno año de elecciones, lo que podría volverse en contra de Atenas.
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, aseguró hace dos semanas que de los cerca de 80 puntos de discusión solo quedaban sobre la mesa la reforma energética, la negociación colectiva y la correcta evaluación de los desajustes fiscales.
Uno de los asuntos en los que Grecia y sus acreedores difieren más es sobre la liberalización del mercado laboral, una de las exigencias más relevantes del FMI.
Mientras Grecia quiere el regreso de los convenios colectivos al panorama laboral, el Fondo quiere el abaratamiento del despido.
El Fondo Monetario Internacional choca además con el resto de acreedores sobre el objetivo de superávit primario firmado en el tercer rescate -del 3,5 % hasta 2018-, ya que, según su criterio, para alcanzarlo es necesario que Grecia tome medidas de recorte adicionales.
Moscovici y Tsakalotos han mandado múltiples señales de que un acuerdo está cerca, pero hasta ahora nada se ha concretado.
El reloj corre en contra de Atenas, ya que, según un informe del banco heleno Eurobank, sin ayuda financiera Grecia solo tiene liquidez para hacer frente a sus pagos hasta finales de mayo próximo.
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