La UE eleva el 'brexit' a 100.000 millones

La Comisión, empujada por Francia y Alemania, endurece las condiciones de salida de Reino Unido y advierte de que el proceso será «doloroso»

El mensaje es contundente: si no quieres taza, tendrás taza y media, Y no precisamente de té. La Unión Europea a 27, con una unión y una fuerza irreconocibles, está convencida de que no hay mejor defensa que un buena ataque y ha logrado tomar la iniciativa frente a Reino Unido en los prolegómenos de la negociación sobre el 'Brexit'. Y lo hecho, por ejemplo, elevando la factura que Londres debe pagar por abandonar el club de clubes y asumir los compromiso financieros ya contraídos en un sinfín de capítulos. De momento, el portazo les costará 100.000 millones de euros, nada de los 60.000 oficializados como punto de partida. Si no quieres taza... La cifra no es oficial y la Comisión ha eludido ponerla negro sobre blanco, pero todo elmundo, 'sotto voce', da por buena la filtración al 'Financial Times, que cita al poderoso eje francoalemán.

La desastrosa cena del pasado miércoles en Downing Street entre la primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, parece haber supuesto un punto y aparte en los cuarteles comunitarios, que han decidido endurecer aún más su postura al comprobar que Londres, por ejemplo, dice que no tiene por qué pagar nada.

No piensa lo mismo el francés Michel Barnier, el negociador jefe de la UE, que ayer compareció ante los medios internacionales en una rueda de prensa con una expectación máxima. «Se adoptaron unos compromisos y estos deben cumplirse, es una cuestión de responsabilidad. No es un castigo ni un impuesto de salida a Reino Unido. Se trata de saldar las cuentas, ni más ni menos». Ojo, que como recalcó Barnier, este lío de cifras puede hacer «estallar» las negociaciones antes de lo que la gente cree. «Otoño» es la «fecha temida» en círculos diplomáticos, que se confiesan «muy pesimistas» al «no comprender al actitud británica».

Sea como fuere, ayer, 96 horas después de que el Consejo Europeo diese el visto bueno a sus directrices negociadoras ('guidelines') en apenas cuatro minutos, la Comisión Europea aprobó el borrador del mandato negociador recibido el sábado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 27. Este documento volverá ahora al Consejo, donde se aprobará el día 22. A partir de aquí, sólo queda esperar a que el futuro Gobierno británico tome posesión tras las elecciones del 8 de junio para que comience, ahora sí que sí, la partida del siglo.

El documento con las líneas rojas europeas está fundamentado en un gran principio: «Para hablar del futuro, primero tenemos que resolver nuestro pasado». Nada de discutir las relaciones comerciales futuras (gran obsesión de Londres) sin acordar qué pasa con los ciudadanos, sobre todo, y cuál es la factura que los británicos deben pagar por dejar el club. El dinero será esencial, pero la gran prioridad son los 4,5 millones de personas afectadas (3,2 de algún país de los 27 y 1,2 de británicos). «Nuestro objetivo es claro, esos hombres y mujeres deben de poder seguir viviendo como hasta ahora y durante toda su vida», zanjó Barnier. Permisos de residencia, laborales, sociales, sanitarias, académicos... «Se trata de hacer más fácil la vida a personas que se han visto afectadas y nunca quisieron esto», recalcan estas fuentes.

 Además y he aquí otro de los grandes obstáculos de la negociación, la UE quiere que el Tribunal de Justicia de la Unión sea el garante de los derechos de estos ciudadanos en particular y de toda la negociación de salida en general.

Los montañeros

En lo político, Barnier aprovechó la ocasión para lanzar un sinfín de mensajes a los británicos y hacerlo, además, bajando el tono y llamando a la colaboración. Eso sí, advirtiendo de lo complejo de la negociación y de lo mucho que está en juego: «Algunos han creado la ilusión de que el 'Brexit' no tendrá un impacto material en nuestras vidas o de que las negociaciones pueden concluir rápidamente y sin dolor. No es cierto». Por eso recordó a las autoridades británicas que la negociación real tiene que comenzar «lo más rápido posible» ya que el reloj sigue corriendo. Y es que a las 00.01 del 30 de marzo de 2019, Reino Unido dejará de ser un Estado miembro de la UE.

«Como negociador, me concentraré en los hechos, las cifras, la ley y las soluciones, no me guiaré por la emoción ni la hostilidad», declaró el excomisario francés, que pidió afrontar «con calma y sin dramas» la negociación. Y lo hizo antes de terminar recordando que él y May son grandes aficionados a la montaña, una gran metáfora para el 'Brexit'. «Aprendemos a poner un pie delante del otro porque el camino puede ser escarpado; aprendemos a prestar atención a los accidentes del terreno; aprendemos a conservar el aliento porque el camino es largo...». Veremos si hacen cima o un esperado desprendimiento hace que todo se vaya al traste, que tiene toda la pinta.

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