El estado italiano no podrá ayudar eternamente a sus bancos en dificultades

Italia ha movilizado dinero público para liquidar ordenadamente a dos bancos vénetos y negocia un plan con ayudas estatales con[…]

Italia ha movilizado dinero público para liquidar ordenadamente a dos bancos vénetos y negocia un plan con ayudas estatales con la Unión Europea para Monte dei Paschi di Siena, dos acciones que no se podrán aplicar eternamente a todos sus bancos en dificultades.

Así lo cree el profesor de estrategia y finanzas de la Universidad Politécnica de Milán Franco Quillico que opina en declaraciones a Efe que estos planes para ayudar a estos bancos en situaciones difíciles "son necesarias, pero muy costosas para el contribuyente".

De hecho, según estima la asociación italiana de consumidores Condacons, la operación de ayuda a los bancos Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza costará unos 700 euros a cada familia.

"No podemos hacer una operación de este tipo para todos los bancos italianos. (El ministro de Economía italiano Pier Carlo) Padoan ha estado bien en convencer a las autoridades europeas de que esta era la mejor manera de proceder y ha contado con la autorización de Europa, pero no podemos aplicar estas acciones hasta el infinito", subraya.

Menos tajante se muestra el profesor de Ciencias para la Economía y Empresas de la Universidad de Florencia, Lorenzo GAI, quien opina en declaraciones a Efe que "es preciso barajar las alternativas".

"Esta operación es cara para los ciudadanos, pero era necesaria para asegurar el sistema bancario italiano. La alternativa habría sido peor, aunque es verdad que no se pueden aplicar estas acciones a todos los bancos. Hay que evaluar las consecuencias", dice.

El Gobierno italiano aprobó el domingo la liquidación ordenada de ambas entidades vénetas, después de que el viernes el Banco Central Europeo declarase que son inviables o están en camino de serlo.

Para la liquidación, el Ejecutivo movilizó 17.000 millones de euros, de los que inicialmente 4.785 millones irán directos a Intesa Sanpaolo, el banco comprador de la parte sana de las entidades, para mantener su capitalización y su reforzamiento patrimonial.

Los 12.000 millones restantes se conservarán como garantías estatales para afrontar situaciones derivadas de la dificultad patrimonial de las dos entidades liquidadas.

"Estamos hablando de 17.000 millones ahora, pero hay que recordar que el Fondo Atlante -un fondo de inversión creado en 2016 para ayudar al sector bancario italiano- ya metió 3.500 millones de euros, por lo que son más de 20.000 millones de euros para estos bancos, que no es poco", razonó Qillico.

"¿Merecía la pena?", se pregunta: "para el sector bancario y para la economía de la región del Véneto, sí".

La operación goza del visto bueno de la Junta Única de Resolución europea (JUR), la nueva autoridad de resolución de la Unión Bancaria Europea, que consideró que la caída de los dos bancos no suponía un riesgo para el interés público por lo que podían ser liquidados según la normativa italiana.

De forma paralela, el Gobierno transalpino ultima los detalles con la Comisión Europea para el plan de ayudas estatales en el marco de las llamadas normas de recapitalización preventiva para Monte dei Paschi di Siena.

Y a estos se suman los bancos salvados durante el Gobierno del ex primer ministro Matteo Renzi a finales de 2015 -Popolare Etruria, Banche Marche, Cariferrara y Carichieti-.

"Hay que frenar el contagio de caída de otros bancos y devolver la confianza a los inversores sobre el estado del sistema bancario del país, y eso es lo que se ha intentado, pero los bancos también tienen que hacer su parte y deshacerse de los créditos tóxicos que tienen", comenta el profesor Gai.

Por su parte, Quillico se refiere a "las similitudes que han hecho algunos" entre el caso italiano y el Banco Popular español para rechazar que se trate de situaciones comparables.

"Las autoridades europeas han considerado que estos bancos vénetos eran estratégicos para la región del Véneto y para la economía del país, pero al mismo tiempo no suponían un riesgo para el interés público, por lo que la solución a la que se ha llegado no va en contra de la normativa europea", sostiene.

La agencia de calificación Moody's ha estimado en un informe que la compra por parte de Intesa Sanpaolo de estas dos entidades es positiva para "el todo sistema bancario italiano, porque ha evitado un riesgo de contagio y ha aumentado la confianza de los inversores".

Una opinión similar a la defendida por el presidente de Intesa Sanpaolo, Gian Maria Gros-Pietro, que ha explicado que se ha evitado un "efecto dominó", pues la alternativa habría sido inyectar entre 12.000 y 13.000 millones de euros al llamado fondo de resolución interbancario que se nutre de todos los bancos del país, por lo que "podría haber puesto en dificultad a algunas entidades".

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