El mercado castiga a Francia más que a España pese a su mejor rating 

El espaldarazo de Moody's a Francia, al mantenerle la calificación crediticia, logra bajar la rentabilidad del bono a 10 años ligeramente por debajo del 5 %. Aun así, sigue pagando mucho más que sus vecinos

Francia recibió un balón de oxígeno el viernes pasado en medio de la crisis social, política y presupuestaria que vive el país, cuando la agencia de calificación de riesgos Moody's mantuvo sin cambios el rating sobre su deuda soberana.

Específicamente, Moody's confirmó su rating de Aa3 a Francia, una nota que implica una calidad crediticia muy alta (aunque no máxima).  

Esta decisión vino matizada por la perspectiva negativa que la firma mantiene sobre la deuda francesa desde octubre del año pasado, pero igualmente supuso un espaldarazo para el Gobierno de Sébastien Lecornu al venir acompañada de un comunicado en el que la agencia anticipaba que Francia "adoptará un presupuesto de reducción del déficit para 2027, mientras que los costes de financiación y las tensiones sociales disminuirán un poco en los próximos meses". 

El mercado penaliza la volatilidad de la deuda francesa 

No obstante, la decisión de la compañía contrasta con la visión de las firmas de la competencia, que sitúan la deuda francesa en calidad "alta" (pero no "muy alta" como Moody's) y también con la opinión del mercado, obcecado en desconfiar de la capacidad de Francia de embridar sus cuentas públicas. 

Una prueba de ello es el hecho de que Francia paga más por su deuda que otros países de su entorno (como España) pese a tener mejor calificación que ellos.

Francia paga más pese a tener mejor nota 

En concreto, el coste de la deuda de Francia a diez años superó la semana pasada el nivel del 5 % por primera vez desde 2002, lo que supone una prima de riesgo de más de 160 puntos básicos sobre el bono alemán y sitúa el diferencial en máximos de 15 años.  

En contraste con esa situación, Bélgica se financia al 4,44 % con una nota un peldaño por debajo (A1); mientras que España e Italia, con una calificación de A3 (tres escalones más abajo) lo hacen al 4,03 % y al 3,89 %, respectivamente, según resume Samuel Pérez Ogayar, analista de fondos de inversión en Tressis. 

Por su parte, Italia con un Baa2 (cinco niveles por debajo) paga unos intereses del 4,56 % en sus bonos a 10 años, todavía medio punto porcentual más barato que Francia.  

Es decir, que Francia abona aproximadamente 60 puntos básicos más que Bélgica a diez años, 99 más que España, 112 más que Portugal y 45 más que Italia, pese a contar con una mejor nota crediticia.

"Esta anomalía demuestra que el mercado está penalizando principalmente la incertidumbre", resume Samuel Pérez Ogaya. 

¿Llegan tarde las agencias de calificación? 

Gracias al espaldarazo de Moody's, publicado el viernes al cierre del mercado, la tensión sobre la deuda francesa se relajó ligeramente este lunes, de manera que la rentabilidad del bono galo a diez años cayó unas décimas por debajo del 5 %, acortando ligeramente esas distancias con los países vecinos.

No obstante, las diferencias con el entorno seguían siendo notables, señalando una cuestión de fondo clave: si el mercado está anticipando un deterioro que las agencias de calificación de riesgos todavía no han incorporado plenamente.

Los ecos de la crisis de 2012

Salvando las distancias con la situación actual, ya hay quien recuerda lo que ocurrió en la crisis de 2012, cuando las agencias de calificación de riesgos llegaron tarde, provocando un agravamiento de los problemas, en lugar de servir para anticipar los riesgos que estaban acumulando países como Grecia, Portugal o la propia España. 

Sin querer entrar ahí, Scope Ratings, la agencia europea que compite con las americanas de referencia, destacaba recientemente que "la incertidumbre en Francia supone una prueba de fuego, no solo para su propia economía, sino también para la estabilidad de toda la Unión Europea", al señalar unas divergencias "cada vez más llamativas" entre los países miembros. 

Divergencias entre los países europeos

Según esta firma, por un lado están los países como España que "están experimentando un crecimiento sólido gracias a las reformas graduales y a la migración neta", al tiempo que "han consolidado sus finanzas públicas a largo plazo". 

Y, por el otro, está Francia, que presenta riesgos "especialmente graves", por lo que es el país europeo más importante a tener en cuenta durante los próximos 12 meses, según apunta Alvise Lennkh-Yunus, responsable de calificaciones soberanas y del sector público de Scope Ratings. 

Por este motivo, los inversores deberán estar atentos en los próximos meses a la evolución de "las finanzas públicas francesas, las elecciones presidenciales de abril-mayo de 2027 y la reorganización política tras las elecciones" de cara a valorar "las perspectivas crediticias de Francia y la capacidad de Europa para actuar de forma cohesionada", según resume este experto. 

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