Por qué están en máximos el IBEX 35 y las bolsas europeas
Los 20.000 puntos del IBEX 35 son fruto de la confluencia de una serie de catalizadores, más allá de la bajada del petróleo o la recuperación de las tecnológicas
El IBEX 35 ha superado por primera vez en su historia el nivel de los 20.000 puntos, en un arranque de agosto especialmente eléctrico que también deja en máximos de siempre al DAX alemán y al Eurostoxx600 en Europa, además del S&P500 en Wall Street.
De esta forma, los mercados desafían las incertidumbres económicas y geopolíticas para pisar el acelerador en verano, descontando más que los problemas presentes, las expectativas de que estos mejoren en los próximos trimestres.
En el caso del IBEX 35, las subidas en esta ocasión “no han venido tan solo de la banca, lo que hace que la tendencia sea más sólida”, según apuntan los analistas de XTB.
El sector siderúrgico, con Arcelormittal o Acerinox, ha empujado para impulsar al IBEX 35, mientras que Repsol también ha aprovechado la mejora de los márgenes de refino para apuntalar la recuperación del parqué nacional.
Igualmente, valores como ACS o Merlin han sabido capitalizar el interés de los inversores por los centros de datos, la derivada natural de expansión en la inteligencia artificial para constructoras e inmobiliarias.
El resultado es una aportación más coral de las cotizadas nacionales a la nueva cota histórica del IBEX 35, que también se ha visto apoyada por una conjunción de catalizadores globales.
Los beneficios empresariales sorprenden al alza e impulsan al IBEX 35
El principal soporte que han encontrado el IBEX 35 y sus homólogos europeos son los resultados empresariales, que han sorprendido claramente alza.
Según los datos de Bloomberg recopilados hasta el 4 de agosto, habían presentado resultados 213 compañías del MSCI Europe, representativas de más del 80% de la capitalización del índice.
El 55% de las empresas superó las previsiones de los analistas, frente a un 26% que quedó por debajo. Pero la sorpresa más importante aparece en el crecimiento de los beneficios: aumentan un 15,6%, cuando el consenso esperaba un avance del 11,5%.
Un crecimiento de doble dígito en los beneficios ya era un listón bastante alto, pero las empresas europeas lo han superado holgadamente, pese a todos las incertidumbres a las que han tenido que hacer frente.
Además, la tendencia de mejora ha sido transversal, en ningún caso acotada a un único sector. Así, cerca del 79% de las empresas sanitarias que han publicado sus cuentas superó las estimaciones. En energía, el porcentaje alcanza el 75%; en servicios públicos, el 70%; en financieras, el 68%; y en tecnología, alrededor del 67%.
Para los inversores internacionales es importante ver progresar la rueda de las ganancias empresariales. “El panorama de los beneficios se amplía. Las expectativas mejoran no solo en el sector tecnológico de megacapitalización de Estados Unidos, sino también en las empresas más pequeñas, en las acciones de valor y en los mercados emergentes”, explica Pablo Bernal, responsable de Vanguard en España, uno de los grandes tenedores de bolsa española.
En este sentido, UBS considera que el impulso de los resultados europeos se está volviendo más positivo, gracias a la disciplina de costes, las medidas adoptadas por las propias compañías y una recuperación cada vez más amplia de los sectores cíclicos. El banco calcula que los beneficios europeos pueden crecer alrededor de un 25% entre 2026 y 2027.
La caída del petróleo reduce el riesgo de inflación
El segundo gran catalizador para el IBEX 35 es el descenso del precio del petróleo. El barril de Brent ha bajado hasta la zona de los 80 dólares, en respuesta al mayor optimismo sobre las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
La caída del petróleo tiene efectos positivos para la bolsa más allá del ahorro directo en combustible. Un precio de la energía más bajo reduce los costes de producción y transporte, mejora los márgenes de numerosas compañías y rebaja el riesgo de que la inflación vuelva a acelerarse.
No obstante, que el crudo no vuelva a dispararse depende exclusivamente de las negociaciones ente Irán y Estados Unidos, que anteriormente se han roto en múltiples ocasiones, por lo que esta es la pieza más inestable a corto plazo para el mercado.
Para el IBEX 35, el saldo también es favorable. El descenso del crudo puede presionar a Repsol, pero beneficia a sectores como las aerolíneas, la industria, la construcción, el turismo y el consumo. Además, reduce uno de los principales riesgos macroeconómicos para España y para el conjunto de la eurozona.
La economía resiste y evita la recesión
El tercer gran apoyo del mercado para el IBEX 35 pasa por la resistencia de las economías europeas. En concreto, el índice Bloomberg Economics Growth Data Surprise para la zona euro mantiene una trayectoria ascendente desde mayo y se aproxima ya a los niveles previos al inicio de la guerra con Irán.
Este indicador es importante porque mide en qué grado los datos de crecimiento publicados superan o decepcionan las previsiones de los economistas.
La mejora sugiere que la economía europea está resistiendo mejor de lo esperado al encarecimiento de la energía, la incertidumbre geopolítica y el debilitamiento de algunos de sus principales socios comerciales, esquivando el riesgo de recesión.
Es más, los economistas también parecen haber tomado nota. Después de revisar a la baja sus previsiones durante los primeros meses del conflicto, mantuvieron en julio sin cambios su estimación de crecimiento del PIB de la eurozona en el 0,6%.
En línea con este catalizador, UBS también aprecia una correlación del avance bursátil con los sectores más ligados al ciclo económico. El banco suizo destaca la resistencia de la actividad y considera que el mejor tono de los datos puede reducir la dependencia de las grandes compañías tecnológicas.
La IA vuelve a impulsar el apetito por el riesgo
Un cuarto catalizador no menos importante parael IBEX 35 y sus homólogos europeos tiene que ver con la temática inversoras del año, la inteligencia artificial.
Los últimos resultados empresariales han ayudado a tranquilizar al mercado. Palantir elevó su previsión anual de ingresos, Microsoft registró una aceleración del negocio en la nube y Caterpillar mejoró sus perspectivas gracias, entre otros factores, a la demanda de equipos relacionados con la construcción y generación eléctrica para centros de datos.
El impacto también alcanza a Europa. La inteligencia artificial necesita semiconductores, pero también grandes cantidades de electricidad, nuevas redes, sistemas de refrigeración, materiales, automatización y equipamiento industrial. Eso abre oportunidades para compañías europeas de energía, ingeniería e infraestructuras.
Europa, más barata que Estados Unidos
Finalmente, aunque el Eurostoxx600 está en máximos históricos, sus valoraciones continúan siendo inferiores a las de los grandes índices estadounidenses, con un PER de 17,6 veces, frente a la 26 veces del S&P500, según los datos de Bloomberg.
Esto quiere decir que los inversores que compran bolsa europea pagan casi 10 veces menos que en Estados Unidos por cada euro de beneficio que generan las cotizadas del Viejo Continente.
Europa también ofrece una composición sectorial distinta. Frente al peso dominante de las grandes tecnológicas en Wall Street, los índices europeos tienen una mayor exposición a bancos, industria, defensa, salud, infraestructuras, energía y consumo.
En este sentido, UBS ha elevado recientemente su recomendación sobre las bolsas europeas y de la eurozona hasta “atractiva”. Sus sectores favoritos son los bancos, el consumo discrecional, la salud y las compañías industriales, mientras Alemania es su mercado preferido por países.
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