El IBEX 35 lanza un aviso tras firmar su peor agosto en dos años
El IBEX 35 salva un mes de agosto muy volátil con alzas del 1,5%, pero con una amenaza en el horizonte, pues el ciclo alcista de los tipos podria no estar descontado
El IBEX 35 finalizó agosto con una revalorización del 1,5%, suficiente para mantener intacta la tendencia alcista, pero también para lanzar una primera señal de advertencia a los inversores ante un mes que finalmente ha sido mucho más volátil de lo que se preveía.
La cuestión es que se trata del peor balance mensual del selectivo en un mes de agosto en dos años, lejos del 3,7% que se anotó en 2025 y del 3% que sumó en el mes de agosto de 2024.
No se trata de un resultado especialmente negativo, pero sí de una pérdida evidente de velocidad después del fuerte recorrido acumulado por la bolsa española. Especialmente, porque agosto deja suficientes obstáculos como para comprobar hasta dónde llega la capacidad de resistencia del mercado.
Tormenta en el mercado de bonos
De todos los cisnes negros a los que hizo frente el IBEX 35, el más notable fue la tormenta en el mercado de bonos, que ha impulsado la rentabilidad de los rendimientos reales y el repunte de la volatilidad, al tener su origen en las mayores expectativas de inflación.
Sin embargo, hasta ahora las bolsas encontraron un importante cortafuegos en la fortaleza de los resultados empresariales. Renta 4 destaca que las ratios de valoración basadas en los beneficios estimados se encuentran más cerca de sus mínimos de los últimos 18 meses, un factor que puede ayudar a limitar el alcance de una eventual corrección.
Pero septiembre amenaza con elevar la dificultad del examen. Kevin Warsh aprovechó Jackson Hole para dejar claro que la Reserva Federal sigue considerando la inflación como su principal problema y que el objetivo del 2% no es negociable.
Tras sus palabras, el mercado llegó a elevar hasta alrededor del 60% la probabilidad de una subida de tipos en septiembre.
Nuevo ciclo de subidas de tipos a la vista
Este cambio resulta especialmente importante para las bolsas. Durante buena parte del rally, los inversores pudieron convivir con unos tipos elevados bajo la expectativa de que el siguiente movimiento de los bancos centrales terminaría siendo a la baja.
Ahora vuelve a estar sobre la mesa justamente el escenario contrario, un nuevo ciclo de subidas de tipos si la inflación se resiste a ceder.
George Curtis, gestor de carteras de TwentyFour Asset Management, considera incluso que Warsh puede haberse colocado en una posición complicada. Después del endurecimiento de su discurso, no subir los tipos en septiembre podría dañar la credibilidad de la Fed salvo que los próximos datos aporten una mejora sustancial en el frente de la inflación.
No obstante, el principal foco de riesgo no está únicamente en lo que haga la Fed con los tipos oficiales. El verdadero aviso está llegando desde el mercado de deuda a largo plazo.
Así, la gestora Neuberger calcula que entre el 85% y el 90% del incremento de este año en la rentabilidad del bono a diez años procede de los tipos reales, mientras que el rendimiento real a 30 años alcanzó el 3% por primera vez desde 2002. La firma estima que entre el 3% y el 4% empieza la zona en la que esos tipos reales pueden perjudicar al crecimiento.
La volatilidad ha llegado para quedarse
A este escenario se suma un segundo problema, que se refleja en el hecho de que la volatilidad puede haber llegado para quedarse. La Fed de Warsh pretende reducir la orientación futura sobre los tipos y depender más de los datos económicos.
Para Neuberger, esta estrategia elevará la incertidumbre y la prima de riesgo alrededor de cada reunión del banco central, de manera que cifras como el IPC o el empleo tendrán capacidad para provocar movimientos más bruscos en los mercados.
Tampoco ayuda la estadística. Renta 4 recuerda que septiembre es el mes que menos veces cerró en positivo el S&P 500 durante los últimos 45 años, apenas un 40% de las ocasiones.
Además, septiembre y octubre han tendido a concentrar algunos de los episodios de mayor volatilidad del año. Con todo, la firma considera que las eventuales correcciones deberían ser contenidas y podrían terminar convirtiéndose en oportunidades de compra de cara al tramo final del ejercicio.
De esta forma, aunque agosto no ha dejado una señal bajista, sí ha mandado un mensaje alto y claro a los inversores del IBEX 35, ante la posibilidad de que el ajuste alcista de los tipos tenga más recorrido de lo que han descontado las bolsas.
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