Fondos para invertir en un contexto de guerra en Irán
Energía, defensa y oro son algunos de los fondos que podrían beneficiarse del conflicto en Oriente Medio
La guerra en Irán ha teñido de rojo las bolsas de todo el mundo ante el temor de que el conflicto termine por impactar en la economía global, por la vía del precio de la energía y la disrupción del movimiento de personas y mercancías, entre otros factores.
Aunque es muy difícil predecir cómo evolucionarán las tensiones en una región tan compleja como Oriente Medio, así como el impacto que esto tendrá sobre los mercados financieros, existe cierto consenso en que la energía, las compañías de defensa y el oro podrían repuntar en el corto plazo.
Victoria Torre, responsable de oferta digital de Self Bank, menciona tres productos que podrían aprovechar esta revalorización, en su opinión.
Un fondo para invertir en energía
Por la parte de la energía, cita el fondo de Blackrock BGF World Energy Fund, que está invertido en las grandes petroleras del mundo, como Shell, Exxon Mobil, Total Energies o Chevron.
“A través del estrecho de Ormuz transita un 20 % del petróleo y del gas natural licuado a nivel mundial. El cierre de este enclave implica una tensión en los precios de estas materias primas”, explica Torre.
Un ETF de defensa ante el repunte de los conflictos bélicos
En el campo de la defensa, cita el ETF VanEck Defense, que replica el índice MarketVector Global Defense Industry y que, por tanto, tiene sus principales posiciones en RTX, Thales, Leonardo, Saab o Palantir.
“Es uno de los posibles beneficiados de la situación, poniéndose de relieve, una vez más, la importancia de reforzar la seguridad nacional e incrementar los gastos de defensa”, apunta Torre.
En cuanto al oro, cree que una manera de tener exposición a este metal es a través del OFI Precious Metals Fund, que permite la inversión en futuros sobre el oro y también otros tres metales preciosos como la plata, el platino y el paladio; o bien el ETF WisdomTree Physical Gold - EUR Daily Hedged, que facilita una exposición al movimiento del precio del oro físico al contado.
“Se esperan efectos limitados en el bono estadounidenses, el dólar y el franco suizo, si bien el oro podría vivir un nuevo impulso que le llevase de nuevo a máximos”, explica.
Evitar el pánico
Con todo, es posible que la fuerte reacción que han vivido estos activos en el corto plazo vaya moderándose en los próximos días, teniendo en cuenta que el discurso que ahora mismo domina los mercados es el de una “corrección controlada”.
Por eso, algunos expertos creen que hay que evitar hacer demasiados cambios en la cartera, siempre que la situación no se prolongue en el tiempo o se agrave abruptamente.
“Si se han ido haciendo las cosas bien, si se tiene el peso en activos de riesgo que corresponde a cada uno por su perfil y situaciones personales, si la cartera tiene una diversificación adecuada y apuesta por los sectores, valores, zonas geográficas y capitalizaciones que mejor están evolucionando desde finales de 2025, yo no haría ningún cambio en la cartera”, explica José María Luna, de Luna Sevilla Asesores Patrimoniales.
En la misma línea se expresa Carlos Farrás, de DPM Finanzas: “Salvo que esto descarrile en algo más fuerte, el escenario base sigue siendo crecimiento en Europa, Estados Unidos y Asia gracias, sobre todo, a las políticas de expansión fiscal. Era el escenario base antes del conflicto con Irán y, salvo que se complique la situación, sigue siéndolo".
Con todo, puede darse el caso de que el inversor haya asumido un perfil más agresivo del que está dispuesto a sobrellevar, dado el incremento de las turbulencias geopolíticas. En ese caso, puede ser el momento de reducir el riesgo en cartera.
“Si alguien se siente preocupado, no está en el perfil adecuado, duerme mal, piensa que esto va a ser el inicio de la tercera guerra mundial, no se trata de pasarlo mal. Entonces, lo que tiene que hacer es adaptar la cartera a su verdadero nivel de riesgo. Ahí, convendría irse a fondos monetarios y de renta fija de corto plazo”, apunta Luna.
En ese caso, menciona el DWS Floating Rate Notes, el fondo Dunas Valor Prudente, el Groupama Ultra Short Term o el Pictet Short Term Money Market.
Esa misma receta se aplicaría en caso de agravamiento de la guerra en Oriente Medio.
“Si la cuestión se enquistara, sería un escenario de invierno de fuego. Porque habría riesgo de estanflación: crecimiento bajo o prácticamente nulo, con algunas zonas entrando en recesión y la inflación más alta. Ahí sí que habría que poner una estrategia de escudo. Aplicaríamos el sentido común, subiendo el peso de productos más defensivos, como unos monetarios buenos, bonitos y baratos (como los anteriores)”, explica Luna.
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