BCE: La fortaleza del euro pone a prueba el consenso de tipos estables en 2026 

Salvo sorpresa, el BCE mantendrá inalterados los tipos de interés en la reunión del jueves. Si bien, aumentan las voces que barajan un recorte a medio plazo para frenar la subida del euro

El Banco Central Europeo (BCE) afronta este jueves la primera reunión del año con un consenso de mercado aparentemente sólido: los tipos de interés se mantendrán sin cambios en 2026.  

Sin embargo, bajo esa superficie de unanimidad empieza a emerger un factor que incomoda cada vez más a los inversores y a algunos miembros del Consejo de Gobierno: la fortaleza del euro frente al dólar

La buena marcha de la economía favorece la estabilidad de tipos 

En términos macroeconómicos, el punto de partida para la reunión es relativamente benigno y apuntala esa estabilidad de los tipos de interés oficiales.  

En concreto, la economía de la zona euro muestra un crecimiento moderado pero sostenido, con un avance del PIB del 0,3 % intertrimestral en el cuarto trimestre de 2025 y un PMI compuesto todavía en zona expansiva, en torno a 51,5 puntos, en diciembre.  

Estos “datos confirman que la economía tiene un pulso palpable y que está creciendo en línea con su potencial o cerca de él”, explica un informe de Ebury.  

Además, se espera que esta buena evolución continúe a lo largo de este año, por lo que en teoría no serían necesarios recortes de tipos adicionales para estimular la actividad. 

Desde Generali Investments, Martin Wolburg, economista sénior de Generali AM, mantiene una previsión de crecimiento del 1,3 % para 2026, apoyada en el aumento de la confianza de los consumidores, la solidez del mercado laboral, los planes de gasto fiscal alemanes y la moderación de la inflación.  

En este contexto, la expectativa central sigue siendo que el BCE mantenga los tipos sin cambios y que Christine Lagarde insista en que la política monetaria está en una “buena posición”. 

El debate se desplaza hacia el tipo de cambio del euro 

No obstante, el debate empieza a desplazarse desde el ciclo económico hacia el tipo de cambio.  

La rápida apreciación del euro durante 2025 (que se ha acentuado aún más en las primeras semanas de 2026) ha sembrado dudas sobre la dirección del próximo movimiento de tipos.  

Aunque el tipo de cambio del euro no entra dentro del mandato del BCE, los analistas destacan el riesgo de que la inflación se sitúe por debajo del objetivo tras la rápida apreciación del euro, al abaratar las importaciones y penalizar las exportaciones europeas. 

Wolburg recuerda además que, según un estudio del propio BCE, “una apreciación del euro del 1 % reduce la inflación general en torno a un 0,04 % en un año”, lo que convierte al tipo de cambio en un factor nada menor dentro de la función de reacción del banco central. 

Este argumento gana peso si se observa que el BCE, en sus previsiones de diciembre, asumía una apreciación del tipo de cambio efectivo del euro del 1,6 % en 2026, que ya ha superado en algunos momentos.  

En paralelo, el mercado empieza a ajustar sus expectativas. Donde hace unas semanas aún se contemplaba la posibilidad de una subida de tipos más adelante, ahora se asigna alrededor de un 25 % de probabilidad a un recorte antes de finales de año

Voces preocupadas por el tipo de cambio dentro del BCE 

Este cambio de percepción se ve reforzado por las declaraciones de varios banqueros centrales.  

El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, ha señalado que el tipo de cambio será uno de los factores que guíen la política monetaria; mientras que su homólogo austríaco, Martin Kocher, ha advertido de que si el euro sigue apreciándose, en algún momento podría ser necesario adoptar medidas. 

 Estos comentarios se suman a los realizados por el español Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, quien señaló el nivel de los 1,20 como el límite de tolerancia de la institución. 

Uno de los inversores institucionales que ha pronosticado este posible recorte de tipos en el medio plazo es Bank of America. 

Lo que se puede esperar de la reunión del BCE, el jueves 

En su último análisis, anticipa que el BCE seguirá insistiendo este jueves en un enfoque “dependiente de los datos y reunión a reunión”, evitando comprometerse con una guía futura clara mientras el entorno siga siendo tan volátil. 

Si bien, mantiene que “es mucho más probable que el próximo movimiento sea un recorte que una subida”.  

En este sentido, el banco destaca que una combinación de nuevas sorpresas a la baja en inflación y una mayor fortaleza del euro serían suficiente para reabrir el debate sobre un ajuste de tipos antes de lo que descuenta el consenso. 

Con todo, lo que sí parece claro es que la reunión de este jueves no traerá decisiones de calado. Más bien, la atención estará puesta en las declaraciones de la presidenta, Christine Lagarde, sobre la evolución del euro

Porque si algo empieza a quedar claro es que, en 2026, la estabilidad de los tipos ya no depende solo de la inflación y el crecimiento, sino también de hasta dónde esté dispuesto el BCE a tolerar un euro cada vez más fuerte. 

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