Las voces contra la subida de tipos ganan fuerza dentro y fuera del BCE 

El miedo a debilitar la economía europea a través del endurecimiento de la política monetaria recuerda a los errores de Trichet durante la crisis financiera

El consenso que daba por sentada una subida de tipos de 25 puntos básicos en la reunión del consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, el próximo 11 de junio, ha comenzado a agrietarse. 

Figuras dentro y fuera del BCE han comenzado a alzar la voz en contra de que la institución eleve el precio del dinero en ese encuentro, para embridar las presiones inflacionistas surgidas a raíz de la guerra en Irán. 

De fondo, existe el miedo a que el guardián del euro replique el fracaso más sonado en la historia de la institución: cuando el entonces presidente Jean-ClaudeTrichet ejecutó tres subidas de tipos en plena crisis financiera (primero, en julio de 2008; y luego en 2011, en dos ocasiones, en plena tormenta sobre la periferia de la zona euro). 

La disyuntiva que afronta el BCE

Básicamente, el BCE se enfrenta a la siguiente disyuntiva: recortar los tipos para embridar la inflación al alza o mantenerlos inalterados para evitar dañar a una economía europea que ya renqueaba antes de la guerra pero que amenaza con griparse por culpa del conflicto. 

Los partidarios de la primera opción, los halcones, creen que el BCE debe evitar a toda costa que los precios se disparen como ocurrió en 2022, con motivo de la guerra de Ucrania, cuando la subida interanual de la inflación superó el 10 %. 

Uno de los halcones más conocidos es la economista alemana y miembro del consejo del BCE Isabel Schnabel, quien es partidaria de subir los tipos incluso aunque se llegue a un acuerdo de paz en Oriente Próximo. 

Debate en el seno del BCE

Si bien, no todo el mundo comparte su opinión en el seno de la institución. El vicepresidente del BCE, el español Luis de Guindos, es uno de ellos. 

Según él, el Banco Central Europeo debe tener en cuenta los daños que el incremento del coste energético está provocando en la actividad empresarial, que se está contrayendo al ritmo más rápido en dos años y medio.  

«Tenemos que tomar en consideración el impacto sobre el crecimiento. Si se observan los indicadores cualitativos, los indicadores de confianza, estos apuntan claramente a un impacto importante en el crecimiento », señaló Guindos este miércoles, cuyo mandato finaliza a finales de mayo.  

El consenso del mercado se resquebraja

También en el mercado se han multiplicado las voces que piden prudencia al BCE. 

Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier, es una de las figuras que ha pedido recordar el legado del ex presidente del BCE Mario Draghi, más que el de Trichet, a la hora de abordar la crisis actual. 

Hay que recordar que Draghi pasó a la historia por su eficacia para poner fin a la crisis de la zona euro.  

“Parece que el pragmatismo y el voluntarismo que caracterizaron el mandato de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo no han sido más que un paréntesis, a la vista del dogmatismo que reina actualmente en Fráncfort. Focalizado en el aumento de los precios de la energía provocado por la guerra en Irán, el BCE parece empeñado en repetir los errores de Jean-Claude Trichet, en lugar de profundizar en la vía abierta por su sucesor”, ha escrito este experto. 

El "riesgo" de una subida de tipos

Y es que, a ojos de este esecialista, "nada justifica actualmente asumir” el “riesgo” de una subida de tipos, pues "la situación actual dista mucho de la que imperaba en 2022”. 

En concreto, "el mercado laboral se está desacelerando”, “el punto de partida de la inflación es claramente más bajo y los tipos reales se sitúan en terreno positivo, mientras que eran muy negativos en vísperas de la guerra en Ucrania”. 

"Por lo tanto, están lejos de reunirse las condiciones para que se produzca una espiral inflacionista debido a los efectos indirectos del aumento de los precios de la energía y, menos aún, si se tienen en cuenta el escaso crecimiento registrado en la zona euro durante el primer trimestre —apenas un 0,1 %— y las perspectivas de actividad y consumo”, ha zanjado este experto. 

Una vez surgida las primeras grietas en el consenso, está por ver si irán aumentando su eco de cara a la reunión del 11 de junio. 

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