¿Seguirán cayendo las Bolsas?

El Ibex-35 sufrió el mayor descenso de la historia el viernes y los expertos no descartan más retrocesos

Tras haber puesto en precio la posibilidad del 'Brexit' con caídas de las Bolsas en los primeros días de junio hasta los niveles más bajos desde febrero, a partir del asesinato supuestamente por razones políticas de la diputada laborista pro-europea Jo Cox, el 16 de junio, los mercados, apoyados en el viraje de las encuestas y en los corredores de apuestas, descontaron que los británicos decidirían seguir en la Unión Europea con un rebote de un 8%. Por eso, el resultado final del referéndum, que dio una ventaja de cuatro puntos al 'Brexit' y que se conoció a primera hora del viernes, cayó como un jarro de agua fría en los mercados y ocasionó una caída del 12,35% en el Ibex-35, la mayor de su historia, llevándose por delante los avances previos. Se entiende la dimensión del descenso dado que, en palabras de Maya Bhandari, gestora de Columbia Threadneedle, supuso un shock en unos mercados confiados en el 'Bremain'. Un gran susto que, de todas maneras, como resalta Borja Gómez, de Inverseguros, no ha hecho necesaria, de momento, la intervención extraordinaria de los bancos centrales más allá de los programas expansivos que tienen en marcha y eso indica que, pese a la magnitud de los recortes bursátiles, la situación no es de pánico, quizás porque tampoco implica riesgo sistémico, como aclara Benjamin Melman desde Edmond de Rothschild.

Ahora la gran cuestión es si el castigo irá más allá, si se producirá un rebote, si hay que vender o si hay que aprovechar oportunidades. 

Lo primero que hay que tener claro, como apunta Azad Zangana, de Schroders, es que serán necesarios más días para ver reacciones políticas, para ver por dónde van a ir unas negociaciones que se adivinan largas y para atisbar lo que pueden hacer unos mercados que continuarán volátiles puesto que, como comenta Gómez, aunque Bruselas no puede poner palos en las ruedas en la negociación, tampoco puede poner la alfombra roja por la que, a continuación, querrían pisar otros países. Porque la situación política se puede agravar por procesos que se abran al calor del 'Brexit', como un nuevo referéndum en Escocia o en Irlanda del Norte, así como la posible ganancia de terreno por parte de fuerzas eurófobas en diferentes países europeos a corto plazo, ante los cinco procesos electorales que hay de aquí a 18 meses en el continente. Por todo ello, Zangana cree que se elevarán las primas de riesgo de las acciones a corto plazo, pese a que para medir el impacto en sus beneficios, en sus fundamentales, será necesario que pase el tiempo. Aclara, de todas formas, que pueden surgir oportunidades derivadas del hecho de que todas las empresas se están comportando por igual, por la alta correlación que hay entre todos los activos. 

Steven Andrew, gestor del fondo M&G Income Allocation, explica: «Estamos buscando oportunidades de forma cuidadosa en áreas en las que se está vendiendo demasiado agresivamente fuera del 'epicentro' de la noticia, si pensamos que los mercados están sobre-extendiendo la noticia como algo negativo para todo a nivel global». En opinión de Andrew, puede justificarse, por ejemplo, una caída de la libra del 10% pero, «¿justifica una caída del 7% u 8% en los bancos japoneses o del 6% o el 7% en los bonos portugueses en un solo día? Ninguno de estos movimientos han llevado a los precios a niveles fuera del rango que hemos visto este año, pero por su rapidez parece miedo indiscriminado». 

No hay que llevar por un exceso de temor: Palas Anand, de Fidelity, aclara que esta situación nada tiene que ver con la dimensión de la crisis de Lehman ni con la de deuda, por lo que en las cotizaciones tendrá menos impacto. Pero tampoco hay que confiarse. Palabras como las de Bhandari invitan a la prudencia: según sus expectativas, el impacto del 'Brexit' en las Bolsas debería ser del doble del que vimos el viernes, por lo que sí, hay margen de caídas antes de que sea conveniente empezar a buscar oportunidades.

Caídas... ¿hasta dónde?

Para Andrew, los descensos del viernes no son una sorpresa, «ya que el Dax cayó un 7% en un momento previo al referéndum». Por eso, añade: «No nos resultaría extraño que se dieran fluctuaciones más drásticas ahora que el resultado favorable a la salida se ha confirmado». 

Antonio Castilla, socio director de Conecta Capital, dice que no hay que descartar ningún escenario. Cree que pueden continuar las caídas: si no hay intervenciones políticas potentes, el Ibex-35 podría irse a los 7.500 puntos y el Eurostoxx 50, a una horquilla entre los 2.200 y los 2.300 puntos. No descarta la pérdida de estos niveles y, por eso, cree que los rebotes que pueda haber a corto plazo deberían aprovecharse para bajar exposición. Aún no es tarde para hacerlo, sobre todo si el inversor espera más recortes. Y pueden agravarse, dice Castilla, si el resultado de las elecciones en España incrementan la sensación de que partidos políticos alternativos a los tradicionales ganan poder en Europa. Aunque el mensaje de Martin Gilbert, de Aberdeen AM, es algo diferente:?«Por mi amplia experiencia tras haber trabajado durante el Lunes Negro, el Miércoles Negro o la crisis asiática... éste no es el momento de llevar a cabo reacciones viscerales, sino que es importante mantener la calma. Dado que somos inversores a largo plazo, a menudo la mejor acción es no hacer nada o incluso tomar ventaja de las oportunidades infravaloradas». 

Aunque teniendo en cuenta que el impacto puede ser desigual: desde Lombard Odier comentan que la revisión de las primas de riesgo puede llevar a que la diferenciación del comportamiento entre los mercados del norte y los del sur se acreciente en favor de los primeros. El viernes vimos fuertes subidas de los intereses de los bonos de la periferia, mientras que el del 'bund' alemán volvía a entrar en negativo, lo que lleva a subidas de los diferenciales de crédito, en las que, de acuerdo con Borja Gómez va a seguir habiendo volatilidad. De manera más precisa, un informe de Goldman Sachs apunta que las primas de riesgo de la periferia y de la deuda corporativa pueden aumentar 50 puntos básicos.

El inversor ha de ser prudente, pero también ha de estar abierto a la posibilidad de que se abran oportunidades. Para Castilla, niveles de Ibex por debajo de los 7.500 puntos son de compra y apostaría por valores cíclicos y castigados, como IAG, Inditex o el sector financiero. Aunque, como señala Víctor Peiro, de Beka Finance, para una aproximación al mercado más conservadora, sólo Viscofán, Inditex, Amadeus, Acerinox, Repsol, Dia y Ence están al margen de los riesgos derivados del 'Brexit' y las elecciones españolas. 

El sur de Europa, según Lombard lo haría peor que el norte y EE.UU., mejor que el Viejo Continente. Por eso, en opinión de Castilla, la renta variable americana, que está aguantando mejor, puede ser un buen destino de la inversión. Máxime además, porque, como asegura Jaume Puig, de GVC Gaesco, el dólar jugará a favor del inversor europeo. De hecho, en su opinión, el mejor, y casi único, refugio será el billete verde, dado que conserva potencial alcista, pese a que en este nuevo escenario las subidas de los tipos de interés en Estados Unidos pueden tardar en llegar. Al menos, precisa Luca Paolini, de Pictet AM, hasta el último trimestre del año. Puig cree que los inversores continuarán yendo hacia los activos defensivos y advierte contra ellos: «A estos precios de burbuja, los refugios no lo son tanto».

Por el contrario, que los niveles de los índices bursátiles sean bajos, hace pensar, según Puig, que las caídas no pueden ir mucho más allá. Por eso, aprovecharía ya para comprar compañías con sesgo cíclico. De nuevo, para perfiles quizás más conservadores, los expertos de Henderson comentan que la reacción de los bancos centrales puede resultar en una demanda continuada de compañías con ingresos defensivos y que generan atractivos y sostenibles dividendos, como el sector de las telecomunicaciones, bienes de consumo y 'utilities'. «La caída puede ser más prolongada y mayor de lo previsto y las compañías cíclicas sufrirían el impacto, sobre todo las que cuentan con débiles balances», reconocen. Son conscientes de este riesgo y considerarían incrementar la exposición a compañías con beneficios globales y reducir en servicios financieros. Paolini es claro: «Si los mercados bajan más y hay suficiente apoyo de las autoridades, podemos recorstruir exposición a las áreas más dañadas». ¿En qué, por ejemplo?: «El euro puede ser atractivo a 1,05 contra el dólar, y la libra esterlina, a 1,30 por dólar. Además, las acciones de Reino Unido están baratas, con probable impulso de beneficios de la débil esterlina y son especialmente atractivas si el Ftse 100 cae por debajo de los 5.700 puntos».

¿Oportunidad en deuda?

Las oportunidades también pueden aflorar en el crédito corporativo, dice Mondher Bettaieb, de Vontobel AM, en el caso de que los diferenciales se amplíen de manera significativa, como también apunta Jim Leaviss, de M&G, aunque Paolini pone el pero de la «pobre» liquidez. Bhandari prefiere el 'high yield' europeo de mayor calidad, mientras que Steve Logan, de Aberdeen AM comenta también que las ventas podrían ser un buen punto de entrada para esta deuda de alto rendimiento:?«El programa de compra de bonos corporativos del BCE, así como la escasez estructural de rentas procedentes de los activos debería asegurar que la demanda de bonos 'high yield' europeos persista». Aunque, en opinión de Nicolas Chaput y Laurent Denize, de Oddo Meriten AM, sólo son aconsejables para inversores dispuestos a asumir volatilidad. También advierten de que la subida del dólar hará sufrir a los activos emergentes, dado que suelen seguir la dirección opuesta a la del billete verde.

¿Quieren termómetros para medir el riesgo? Paolini propone dos: la evolución de los seguros de crédito de empresas financieras europeas y los bonos del Gobierno italiano. De momento no han experimentado movimientos dramáticos.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines

También en nuestro canal de Whatsapp