El selectivo español fue el peor índice europeo y el único que terminó en negativo, debido a las pérdidas de valores como Telefónica e Iberdrola. De todas maneras, las ganancias de los indicadores del Viejo Continente fueron bastante discretas. Los tipos de los bonos se mantenían relativamente estables ante las bajadas de impuestos anunciadas por el Gobierno de Donald Trump, mientras que el dólar reaccionaba recuperando posiciones frente al euro y al resto de monedas principales.