Los inspectores denuncian que el Banco de España "apartaba" a los críticos
La Asociación de Inspectores del Banco de España ha denunciado hoy que la institución ha apartado en los últimos años[…]
La Asociación de Inspectores del Banco de España ha denunciado hoy que la institución ha apartado en los últimos años a varios inspectores que descubrieron deficiencias en entidades y ha dado a entender que en algunos casos lo hacía por la influencia de las propias entidades supervisadas.
Durante su comparecencia en la comisión del Congreso sobre la crisis financiera, el secretario general de la Asociación de Inspectores del Banco de España, José Antonio Delgado Manzanares, reclamó un marco legal que proteja la independencia de este colectivo.
Todo ello para intentar luchar contra "la captura del supervisor por las entidades", lo que se tradujo en una actuación de manera "muy suave" durante los años de la crisis.
A modo de ejemplo, trasladó a los diputados que él mismo, cuando era inspector de Liberbank, fue apartado de sus funciones porque en el Banco de España no estaban cómodos con el informe que había elaborado sobre la entidad.
"No tenía cintura" me dijeron expresamente, para a renglón seguido añadir que "era el top one", pero no tenía flexibilidad y reflejaba en algunos correos ideas que podrían poner en serio peligro reputacional a una entidad.
Y para insistir en que esto no era un hecho puntual, ha asegurado que lo mismo le pasó a otros inspectores del Banco de España que trabajan para la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), así como en Caja Castilla La Mancha y cree que también en Banco Popular.
En cuanto a Bankia, en el turno de réplica a las preguntas de los diputados, ha explicado que desde que él asumió la inspección de la entidad en septiembre de 2011, después de la salida a Bolsa, tuvo claro que el grupo tenía deterioros que no estaban reflejados y "procedían fundamentalmente de Bancaja".
Para remarcar su idea de que las fusiones bajo un SIP fueron un fiasco, insistió en que a una entidad con problemas como Caja Madrid "la terminamos de matar" con su fusión con Bancaja, una entidad con más problemas.
Bankia, ha lamentado, tenía en su balance 20.000 millones de riesgo promotor clasificados como normal o al corriente de pago, cuando la realidad es que no pagaban nada, lo que hacía que la entidad estuviera quebrada.
Eso, en resumidas cuentas, fue lo que en su opinión se llevó al grupo por delante e hizo necesaria la petición de fondos públicos tras la llegada de José Ignacio Goirigolzarri al grupo, y no que hubiera habido una recesión en 2011.