La amenaza de la guerra comercial pesa sobre Alemania

Alemania ya tiene Gobierno después de cinco meses de elevada incertidumbre política. Recuperada la estabilidad interna, ahora se enfrenta a una posible guerra comercial en ciernes. Su perfil exportador hace que su economía y su bolsa sean vulnerables.

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No está siendo un gran año para la bolsa alemana. De hecho, el Dax está entre los peores indicadores de este 2018 en Europa, dado que sólo le supera en pérdidas el Ftse 100 de Londres. Además, de entre sus treinta componentes, únicamente siete se salvan de los descensos y, de ellos, sólo dos, Deutsche Boerse y RWE, de forma holgada, con subidas de más de un 10 por ciento. Entre los 35 valores del Ibex-35, son trece los que se mantienen en verde en el ejercicio y bastantes de ellos lo hacen con mucha comodidad. 

El Dax se ha quedado rezagado pese a que hace ya dos semanas se ha zanjado la incertidumbre política que pesaba sobre el gigante alemán, que llevaba desde el pasado septiembre sin Gobierno. Hasta que las bases socialdemócratas no dieron su aprobación a la Gran Coalición, el pasado 4 de marzo, la gobernabilidad del país estaba en el aire, ya que unas nuevas elecciones podrían haber complicado aún más el panorama, puesto que, según las encuestas, los dos principales partidos, el de la canciller Angela Merkel (centro-derecha) y el SPD (centro-izquierda), iban a lograr aún peores resultados. 

Por eso, Christian von Engelbrechten, gestor del Fidelity Funds Germany Fund, comenta: «Contar ya con un nuevo gobierno es importante para la estabilidad y el sentimiento. En las encuestas actuales la Gran Coalición no tiene ya la mayoría, por lo que la formación de un Gobierno después de la repetición de elecciones hubiera sido muy difícil, lo que habría generado mucha incertidumbre que habría pesado sobre la confianza empresarial y del consumidor con negativos efectos sobre los beneficios». Von Engelbrechten destaca que el nuevo Gobierno sea continuista respecto al anterior, puesto que, en realidad, es una reedición. No espera que vaya a servir de gran impulso a las acciones, dado que no prometen grandes reformas. En la misma línea, desde Mediolanum Asset Management, apuntan que si bien el nuevo Ejecutivo alemán continuará la estrategia francoalemana hacia una mayor convergencia estructural, su potencial impacto en Alemania será marginal, salvo, quizás, que tenga que aportar más al presupuesto comunitario. Por tanto, los expertos de la casa creen que la mera continuidad del 'status quo' en el país no lo convierte en un lugar mejor para invertir. 

Hansjoerg Pack, de Deutsche AM, añade que la coalición «Jamaica», es decir, la unión de los conservadores de Merkel con los liberales y con los verdes, o incluso un gobierno del partido de la canciller con los liberales tenían la potencialidad de producir más cambios tangibles para la sociedad y para la economía e incluso de llevar a cabo reformas estructurales. 

La política, viento de cola

Pero Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, afirma que el reciente comportamiento diferencial negativo del Dax no se ha debido a la incertidumbre política, sino a la apreciación del euro, dado que la bolsa germana tiene un perfil exportador muy importante. De todas maneras, Ruiz-Scholtes sí señala un posible efecto favorable del nuevo Gobierno y es que su política fiscal será un poco más expansiva y de ello podrían sacar partido compañías ligadas a la vivienda social y a las infraestructuras. 

Sandrine Perret, estratega de inversiones en Crédit Suisse, señala que ahora tiene una posición sobreponderada tanto en el conjunto de la zona euro como en Alemania, en una estrategia que la firma implementó antes de la conclusión de las negociaciones para la formación del Gobierno y de que las bases socialdemócratas aprobaran la Gran Coalición. Esta decisión está respaldada, comenta Perret, por los fuertes fundamentales de la mayor economía del euro, que este año se espera que crezca un 2,7 por ciento, algo por encima del año pasado (2,5 por ciento). A ello se suma la gradual mejora de las previsiones de resultados, lo que hace pensar que el mercado seguirá fuerte, pese a las recientes turbulencias. Asimismo, según Perret, el suave comportamiento de las acciones germanas en el último mes ha abierto un «gap» de valoración, lo que significa que se encuentran comparativamente baratas respecto a las de otros países europeos. Su tesis de inversión, por tanto, es puramente económica y asegura que la ahora recobrada estabilidad política es sólo un viento de cola adicional más. 

Guerra comercial

Pero si hablamos de Alemania como país exportador, hay que plantearse si la amenaza arancelaria de Trump no puede haber influido en el mal comportamiento reciente del Dax. «Como país exportador con ventas brutas al exterior representando alrededor del 50 por ciento del PIB, los beneficios empresariales son muy vulnerables a una guerra comercial. Las medidas actuales son aún pequeñas, pero en caso de una escalada, el PIB alemán y los beneficios sufrirán un golpe importante», apunta von Engelbrechten. 

Sandrine Perret añade que las amenazas de mayores aranceles pueden ser una causa de preocupación para los inversores y, de hecho, apunta que ya hemos visto un repunte de la volatilidad ligado a ello. Para Perret, el escenario central pasa por una continuación de las escaramuzas comerciales que pueden ir más allá de los aranceles a los metales ya anunciados. Ello, probablemente, según Perret, puede mantener la volatilidad más elevada que el año pasado, aunque sin que se convierta en una amenaza real para el comercio global y su visión positiva para las acciones. «Una guerra comercial en toda regla con aranceles unilaterales tendría consecuencias negativas para los activos de riesgo, los exportadores alemanes y los sectores cíclicos, como el industrial, donde el impacto sería considerable», advierte también Perret. 

Pero Hansjoerg Pack recuerda la capacidad de adaptación de las corporaciones alemanas. Y señala cómo, por ejemplo, las automovilísticas germanas producen localmente en gran medida lo que venden en cada lugar, lo que limita mucho el efecto de los aranceles. Además, las exportaciones alemanas tienen como destino sobre todo otros países europeos y China es su segundo socio comercial. Asimismo, Von Engelbrechten invita a recordar que en los pasados dos o tres años, ha sido el consumidor alemán, es decir, la economía interna, la que ha empujado el crecimiento, además de que el propio sector público se mantiene fuerte y se ha convertido en un pilar sólido. Por tanto, como concluye el gestor, habrá muchas compañías que podrán hacerlo bien incluso si crece el proteccionismo. Porque, además, éste, al menos por el momento, como señala Ruiz-Scholtes, ha arrancado por la parte de la economía más básica, cuando la alemana es una industria de mayor valor añadido.

Sea como sea, los expertos de Mediolanum AM explican que recientemente se ha observado que las acciones industriales se han comportado peor tanto por la amenaza proteccionista como por el euro. Asimismo, en su opinión, a medida que el ciclo avanza, los sectores cíclicos, que son los que dominan en el índice germano, estarán bajo presión. Por tanto, Alemania parece tener una triple vulnerabilidad. 

Para Ruiz-Scholtes, el alemán es su mercado favorito: anticipa que este año lo va a hacer «un par de puntos» mejor que el resto de Europa. Y eso que prevé que el euro se seguirá fortaleciendo hasta niveles de 1,30 contra el dólar. 

El índice y las acciones

Carlos Hernández, de Andbank, desde el punto de vista técnico, apunta que, mientras que el Dax no pierda los 11.500 puntos, no se perdería la tendencia alcista que inició en febrero de 2016. Ésa es su perspectiva con vistas al largo plazo. Para el medio y corto, la situación es distinta, según Hernández, puesto que «el índice ha pasado a moverse 'lateralmente' en un periodo de consolidación en el que el soporte parece claro, en torno a los 11.830 puntos, pero la resistencia no es tan clara». De hecho, Hernández señala que hay dos resistencias a tener en cuenta: la primera, en el entorno de los 12.951 puntos; la segunda, en torno a los 13.596 puntos, los máximos de finales de enero de 2018. «A modo de resumen, el Dax parece acotado, a grandes rasgos, entre los 13.596 y los 11.830 puntos. Superar el primer nivel o perder el segundo marcarán la nueva tendencia a seguir a medio y a largo plazo. Mientras tanto, el índice podría seguir las próximas semanas o meses oscilando dentro de dicho rango», concluye el experto de Andbank.

Teniendo en cuenta que el panorama político interno se ha aclarado, que la economía está fuerte y que los riesgos proceden, fundamentalmente, del sector exterior, tanto por el euro como por la posibilidad de una guerra comercial en ciernes, ¿por qué tipo de valores están apostando los gestores? 

Perret afirma que en este momento se inclina por acciones más expuestas al mercado doméstico, tanto europeo como alemán, dado que serían las más protegidas de las tensiones derivadas de la guerra comercial y de la apreciación del euro que, como Ruiz-Scholtes, también anticipa. En particular, apuesta por el sector inmobiliario, el de la construcción, infraestructuras e ingeniería.

Von Engelbrechten afirma que ahora es importante apostar por compañías que no necesitan una situación económica muy boyante para cubrir su coste de capital y crecer más que la media. Así, anticipa que después de que el mercado haya sido muy complaciente con compañías cíclicas y de baja calidad, el dinero volverá a premiar a las empresas con crecimiento estructural y señala el atractivo de los sectores salud, tecnológico y medios, frente a otros como el automovilístico, el industrial, el asegurador o el de las 'utilities', de los que no se puede esperar gran crecimiento.

Pack es moderadamente optimista con el consumo doméstico. Y espera un incremento de la inversión en capital, lo que le lleva a apostar por el sector tecnológico y el industrial, pese a su elevada valoración. Y apunta otras dos ideas: pequeñas y medianas compañías del sector salud, así como el sector químico. 

Hablando de acciones concretas, Miguel Jiménez, de Renta 4, desvela que tiene en cartera Deutsche Telekom, porque está barata, sobre todo teniendo en cuenta que su filial T-Mobile, ha subido mucho y la matriz alemana no lo ha recogido. Además, le tienta la cementera Heidelberg, así como la reaseguradora Munich Re. Además, le gusta Daimler, pero a precios algo más bajos, y sabiendo que es una acción más cíclica y también más volátil. 

Lucas Maruri, de Gesconsult, señala que, por los miedos comerciales, huiría de Daimler y BMW, porque un 20 por ciento de sus ventas son en EE.UU., pero en cambio analiza su entrada en Volkswagen, porque, aunque tiene exposición al mercado americano, produce tanto en EE.UU. como en México, lo que reduciría la repercusión de posibles aranceles sobre los vehículos. Evitaría también ThyssenKrupp, pero a cambio estaría en Aurubis, por su atractivo precio. Sus otras dos apuestas serían Siemens y Duerr, fabricante de maquinaria expuesta a países asiáticos.

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