Fusiones y adquisiciones en Europa: ¿por qué se están reactivando?
Tras un periodo bastante apagado en 2015-2016, "el volumen de fusiones y adquisiciones europeas se ha incrementado de forma considerable[…]
Tras un periodo bastante apagado en 2015-2016, "el volumen de fusiones y adquisiciones europeas se ha incrementado de forma considerable desde principios de año, logrando que el tema vuelva a ser el centro de atención", dice Samy Chaar, economista Jefe de Lombard Odier. En los primeros seis meses del año, el valor de las operaciones de fusiones y adquisiciones ascendía al 13 % interanual en Europa, frente a un descenso del 19 % en EE UU. Y los objetivos europeos representaban el 37% de las fusiones y adquisiciones mundiales, frente el 33% del mismo periodo el año anterior.
¿A qué se debe esta reactivación de las fusiones y adquisiciones? Para empezar, "las condiciones financieras en Europa son muy favorables", apunta Chaar, dada la abundante liquidez facilitada por el BCE, el buen impulso del crédito de los bancos comerciales, unos costes de deuda de las empresas europeas en mínimos de 10 años y unos balances con abundante efectivo. Ahora bien, aunque esta es una condición necesaria, ya llevaba presente varios trimestres.
Entonces, ¿por qué se produce justo ahora este repunte? En nuestra opinión, explica este experto, "el principal elemento que faltaba de este lado del Atlántico era la confianza empresarial". A pesar de unos datos económicos bastante sólidos y una volatilidad del mercado baja, sin duda la incertidumbre respecto al futuro del mercado único ha contenido el entusiasmo de los directivos. Tras la victoria electoral de Emmanuel Macron, el optimismo respecto a la desregulación y, en líneas generales, un entorno más favorable para las empresas ofrecen el contexto perfecto para emprender grandes operaciones. De cara al futuro, como EE. UU. y Europa se encuentran en fases distintas del ciclo de crédito, hay cierto margen para una recuperación de la actividad europea de fusiones y adquisiciones.
El impacto en el mercado presenta una doble vertiente. En primer lugar, dado el nerviosismo de los inversores respecto a las valoraciones a nivel de índice, las fusiones y adquisiciones podrían servir como otro catalizador de un repunte de la renta variable que genere valor al tiempo que incrementa el abanico de oportunidades de selección de títulos. En segundo lugar, desde el punto de vista de los activos en general, las fusiones y adquisiciones normalmente propician una preferencia por los mercados de renta variable sobre los mercados de crédito. De hecho, cuando las operaciones se financian mediante emisión de deuda, el impacto resultante en el balance favorece al accionista frente al tenedor de bonos. Los bonos corporativos de empresas adquirentes probablemente sean más volátiles, ya que su solvencia se deteriora. En cambio, es muy probable que las expectativas de mejora de beneficios gracias a las sinergias y la ampliación de la cuota de mercado canalicen el ingreso de capitales hacia la renta variable.
Así pues, el aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones ofrece otra justificación para mantener nuestra estrategia favorable al riesgo, a través de una sobreponderación de las acciones europeas y manteniendo una postura prudente y selectiva en crédito.
