Cie y Gestamp: malos tiempos para las empresas más queridas de los fondos

Los fabricantes de componentes de automóviles se enfrentan a la desaceleración del ciclo, a la guerra comercial y a cambios en los hábitos de consumo. Los expertos siguen siendo optimistas: afirman que han recibido un castigo excesivo

Cie Automotive y Gestamp son dos de los valores más queridos por los gestores. Lo dicen las cifras. En el primero de ellos tienen posiciones 110 fondos de inversión, por encima de los 77, los 33 o los 60 que tienen apuestas en MásMóvil, Vidrala y Viscofán, por ese orden, compañías que tienen una ponderación similar al fabricante de componentes de automoción en el Índice General de la Bolsa de Madrid. En Gestamp tienen posiciones 118 productos, por encima de los 27, los 81 y los 51 que están invertidos en Mediaset, Indra y Prosegur, sus empresas comparables en ponderación.

Sorprende esta circunstancia teniendo en cuenta los importantísimos retos a los que se enfrenta la industria automovilística a nivel global y, por tanto, también sus proveedores, entre los que en España destacan Cie y Gestamp: no sólo la guerra comercial, también la desaceleración global, los malos datos en China, donde la compra de automóviles ya no está incentivada, que India esté cerca de una crisis financiera, además de la crisis del diésel, así como los cambios en los hábitos de consumo en los países desarrollados, donde la propiedad de un coche va perdiendo fuerza en favor de otras opciones, bien por la reducción del poder de compra, bien por el cambio de valores y prioridades. 

Los primeros riesgos serían fruto de la coyuntura y, por tanto, solucionables si el ciclo se recupera y la geopolítica se resuelve. Pero el último, el de cambio de hábitos, sería más estructural y, por tanto, con mayor potencial de hacer daño a largo plazo a la industria automovilística en su conjunto. Bien es verdad que a los expertos, por el momento, no les preocupa: señalan, por un lado, que este tipo de cambios suelen ser progresivos, y, por otro, que se podrían compensar con la mayor penetración per cápita de los coches en los países en vías de desarrollo. 

Los analistas recuerdan que hay que introducir en la ecuación otros elementos disruptivos. En primer lugar, la previsible extensión del coche eléctrico que, según Dídac Pérez, de Caja de Ingenieros, tendría un potencial mayor impacto en Cie que en Gestamp. Este último podría verse marginalmente beneficiado por la aceleración de la electrificación del parque móvil. En segundo lugar, el riesgo regulatorio, al que aluden Alberto Sánchez y Juan Cánovas del Castillo, gestores de Altair European Opportunities: «La estricta normativa de emisiones que va a entrar en vigor a partir del año próximo está forzando a una adaptación tecnológica por parte de los fabricantes a marchas forzadas. Esto tiene unos elevadísimos costes para los fabricantes de automóviles, que no están pudiendo compensar plenamente vía precios. El riesgo para Cie y Gestamp es que si sus clientes ganan menos, éstos van a intentar compensarlo, entre otras cosas, con sus proveedores»

Todo ello ha provocado que para este año se espere una caída del 5% en la producción mundial de vehículos. A principios de año se preveía un recorte del 2%. 2019 está siendo, también para esta industria, peor de lo esperado. Y es muy probable que los males tengan su continuidad el año que viene: las previsiones han empeorado en los últimos meses de una esperada caída de producción del 0,5% hasta un retroceso del 1,5%. 

Periódicamente, con las malas noticias de las automovilísticas, como hace unos días con Renault, las empresas de suministros, como Cie y Gestamp, sufren, por contagio, y por los efectos que ello puede tener en su negocio. 

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Pero, ¿qué alegan los gestores que siguen apostando por estas compañías y que incluso en los últimos tiempos están incrementando posiciones? Mercedes Cerero, de Ábaco Capital, explica: «En ambos casos, el castigo que el mercado ha realizado ha generado la oportunidad de comprar con el descuento mínimo que exigimos a nuestras inversiones (30%-40%) y hemos ido aumentando la inversión desde el segundo semestre de 2018 para llegar a estar entre las principales posiciones en la actualidad». Habla de sus fondos, el Ábaco Global Value Opportunities y del Ábaco Renta fija Mixta Global. 

Cie y su ciclo de compras

En Cie lo que los expertos valoran es la calidad y buen hacer del equipo gestor. Pérez explica que la industria en la que está especializada Cie está fragmentada, lo que implica que sus competidores no tienen masa crítica suficiente para hacer frente al poder de negociación de las automovilísticas, lo que se suma al hecho de que no están operados de forma eficiente. 

Cie ha sabido aprovechar esta circunstancia para ir adquiriendo empresas de forma selectiva en el pasado en hasta setenta ocasiones, lo que ha derivado en una diversificación geográfica y de la base de clientes que le permite, como destaca Iván San Félix, de Renta 4, crecer más que su sector. «El equipo gestor tiene una enorme experiencia y disciplina tanto técnica como financiera a la hora de realizar integraciones y, conjuntamente con su enfoque hacia la generación de caja y su diversificación, le permite crecer de forma sostenible en el tiempo, con baja correlación con el momento de la industria gracias a esa combinación de crecimiento orgánico e inorgánico», explica Pérez. 

Este gestor afirma que la falta de visibilidad en el sector puede suponerle una oportunidad a Cie, para que siga con su crecimiento vía adquisiciones a precios razonables «aunque a una velocidad inferior, ya que tras las últimas operaciones, especialmente la de la compañía fabricante de techos Inteva, la posición financiera se ha tensionado marginalmente». De momento, como recuerda Mercedes Cerero, la compañía ha alcanzado sus objetivos de su plan estratégico 2016-2020 con un año de antelación y se ha marcado un nuevo ambicioso programa de futuro. «Trimestre a trimestre presenta mejores resultados y sin embargo el precio no lo ha recogido», apunta Cerero. Con ello coinciden Sánchez y Cánovas del Castillo: «El mercado no considera los beneficios de las últimas compras. Tampoco parece reconocer el hecho de que la compañía alcanzará sus objetivos de beneficios para 2020 en 2019». Pero San Felix cree que, para entrar en el valor, es mejor esperar a que haya una mayor visibilidad. No augura una reacción alcista a corto plazo. 

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Gestamp y sus inversiones

La tesis de inversión en Gestamp es diferente a la de Cie Automotive. Su expansión se ha realizado orgánicamente, a través de la apertura de nuevas plantas: cuenta con 108 en 22 países y tiene otras cuatro fábricas en construcción. Ello, por un lado, como comentan desde Magallanes Value, garantiza proximidad a los fabricantes de coches y marca una barrera de entrada a nuevos competidores, al tiempo que le protege de los efectos de la guerra comercial. Sus productos no viajan grandes distancias. «El principal impacto negativo podría venir de sus plantas en México que exportan a EE.UU., pero este tema ya ha sido solucionado con el nuevo NAFTA», precisan en Magallanes. 

Por otro lado, Pérez destaca su inversión en I D y su tecnología de estampación en caliente, que permite una mayor absorción en el caso de impacto, así como una mayor ligereza: con ello, «la compa8ñía tiene la oportunidad de beneficiarse de los vientos de cola que supone la mayor descentralización en el ensamblaje de piezas así como de la necesidad de hacer los coches más ligeros con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono». Aunque estos esfuerzos inversores tienen efectos secundarios: la compañía cuenta con una base financiera restringida y no dispone de la capacidad de generar flujos de caja positivos a corto plazo, algo que puede cambiar en los próximos años, cuando las necesidades de inversión se reduzcan y baje su deuda. Otros dos «peros» añade Pérez: una mayor concentración por cliente que Cie y el riesgo de obsolescencia en su tecnología. A cambio, desde Magallanes apuntan la mayor exposición de Gestamp a los países emergentes, donde está actualmente invirtiendo en nuevas plantas, con lo que se beneficiará del mayor crecimiento en comparación con los países desarrollados, que se ven más impactados por el cambio de hábitos. 

Sánchez y Cánovas del Castillo explican que su tesis de inversión en Gestamp se basa en su liderazgo tecnológico en sus dos segmentos de negocio: chasis y carrocería, por un lado, y sistemas de apertura, por otro; la ganancia de cuota de mercado a medida que la demanda aumenta a favor de vehículos más ligeros y a la vez más seguros, y las inversiones que ha realizado en años recientes y que deberían traducirse en mayores beneficios a medida que éstas maduren. 

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Últimos movimientos

Pero los gestores de Altair, mientras han mantenido su inversión en Cie desde principios de año, en Gestamp la han recortado, como parte de la decisión de reducir el peso del sector en su cartera. Dídac Pérez, por su parte, afirma que ha ido incrementado posiciones en Cie, mientras que se ha mantenido más o menos estable en Gestamp. Cerero apunta que mientras Cie Automotive es una de las principales posiciones de renta variable de dos de sus fondos, en el caso de Gestamp están invertidos en uno de sus bonos y, en menor medida, en su acciones. 

La tónica dominante parece beneficiar a Cie sobre Gestamp: si al cierre del segundo trimestre de 2018 por la primera apostaban 85 fondos, un año después eran 110; en el caso de Gestamp, en el mismo periodo, el número de productos en ella invertidos han bajado de 124 a 118.

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