Tasa de paro será determinante para acceder al futuro fondo anticrisis de UE

La tasa de paro, en concreto su aumento, será el factor determinante para que los países puedan recibir ayuda del fondo anticrisis para la eurozona que la Comisión Europea quiere poner en marcha para estabilizar la inversión pública en casos de crisis, según la regulación que ha adoptado hoy Bruselas.

Este fondo estará dotado con 30.000 millones de euros del presupuesto plurianual 2021-2027 y funcionará concediendo préstamos sin coste para los Estados que afronten crisis asimétricas, que afecten a un solo país y, sin llegar a ser tan graves como para requerir un rescate total, tampoco puedan ser atajadas a nivel nacional.

Los países podrán solicitar ayuda cuando se den al mismo tiempo dos factores: que la tasa de paro trimestral sea superior a la media en los últimos quince años y que haya aumentado más de un punto porcentual con respecto a la cota registrada en el mismo trimestre del año previo.

Para recibirla deberán haber respetado durante los dos años previos las normas comunitarias de disciplina fiscal, en particular la senda de corrección de los excesos de déficit, y en materia de desequilibrios macroeconómicos.

En la práctica, la Comisión Europea se encargará de buscar en los mercados la financiación para el préstamo, pagando por tanto el tipo de interés que se aplicaría al conjunto de la UE y no el que tendría que abonar el país afectado por la crisis, a quien los mercados exigirían un tipo más alto.

La Unión haría luego un préstamo en las mismas condiciones de mercado al Estado en cuestión.

Sin embargo, el país beneficiario no tendría que abonar los intereses puesto que recibiría para ello un subsidio comunitario, con lo que, de facto, el crédito sería a tipo cero.

Este subsidio saldría de un Fondo de Apoyo a la Estabilización que la CE propone financiar con contribuciones de los Estados miembros, que deberían aportar un 6 % de los ingresos que reciben por la emisión de billetes de euro (que son recaudados por el Banco Central Europeo).

Una vez Bruselas compruebe que el país ha cumplido con las inversiones previstas, el Estado deberá devolver el préstamo en el periodo pactado y la CE le entregará el subsidio.

El objetivo es lograr estabilizar la inversión pública y evitar llegar a una situación de crisis total en la que el país pierda por completo el acceso a los mercados y acabe teniendo que recurrir a un rescate tradicional del Mecanismos Europeo de Estabilidad (MEDE) que lleva duras condiciones asociadas.

Podrán acogerse a este mecanismo los diecinueve miembros del euro y aquellos en la antesala de entrada a la moneda única -el denominado ERM II-, dónde ahora sólo está Dinamarca, puesto que estos no pueden echar mano de la política monetaria -en manos del Banco Central Europeo- para hacer frente a las crisis.

Este fondo está lejos de ser el presupuesto "de varios puntos del PIB" que algunos países reclaman para la eurozona, según reconoció el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, quien no obstante considera que supone plantar "una semilla" para mayor solidaridad de cara al futuro.

La iniciativa para esta función de estabilización se enmarca dentro del presupuesto plurianual para 2021-2027, que debe ser aprobado por unanimidad por los Estados y avalado por la Eurocámara.

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