Suiza lo va a votar: 2.250 euros por no hacer nada

El sueño de todo ser humano se puede hacer realidad en Suiza, cuyos ciudadanos decidirán el próximo 5 de junio si el Gobierno debe introducir una especia de renta universal incondicional de 2.500 francos suizos (unos 2.250 euros). ¿Hasta qué punto es viable?

Recibir un sueldo por no hacer nada, es decir, regalar dinero. El sueño de todo ser humano se puede hacer realidad en Suiza, cuyos ciudadanos decidirán el próximo 5 de junio si el Gobierno debe introducir una especia de renta universal incondicional de 2.500 francos suizos (unos 2.250 euros), cuyo objetivo sería reemplazar a determinados beneficios sociales.

Los impulsores del plan tampoco han definido la cantidad exacta a recibir, pero han dejado sobre la mesa la cifra de 2.500 francos (2.250 euros) para un adulto, y la mitad de esta cantidad para los niños. En un país donde los plebiscitos están a la orden del día, los defensores de esta propuesta han sido capaces de reunir las 100.000 firmas necesarias para que la propuesta sea votada, aunque las encuestas vaticinan que no saldrá adelante.

La cantidad quizás pueda parecer excesiva, pero Suiza es un de los países más caros del mundo. Así, el importe que recibirían los beneficiarios (unos 30.000 francos, o unos 27.000 euros) apenas si situaría al receptor por encima del umbral de la pobreza, que Suiza define en 29.501 francos (26.565 euros). Esta barrera es el equivalente al 60% de la renta disponible media a escala nacional.

Las estadísticas muestran que uno de cada ocho suizos está por debajo de este umbral. "No es probable ver pobreza extrema en Suiza", admite a Bloomberg Andreas Ladner, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Laussane. "Sin embargo, hay algunas personas que no tienen suficiente dinero, y hay algunas personas que trabajan y no ganan lo suficiente", explica este experto.

Entre los defensores de la renta básica universal está un viejo conocido de la 'troika' comunitaria, el ex ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, para quien medidas como esta son necesarias por cuanto la automatización y los robots cada vez van a eliminar más puestos de trabajo. "Un país como Suiza tiene la gran oportunidad de probar este experimento", dijo.

En todo caso, el Gobierno se opone a la medida, por cuanto supondría para el resto de ciudadanos pagar más impuestos, a la vez que desincentivaría el trabajo y provocaría escasez de mano de obra cualificada. De hecho, la fortaleza del franco ya está empezando a mermar la economía suiza, y algunas empresas se plantean emigrar en busca de mano de obra más barata. "Hemos llegado a la conclusión de que una propuesta de este tipo podría debilitar nuestra economía", ha admitido el ministro del interior suizo, Alain Berset.

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