Sitel, una 'bestia' informática capaz de «casi todo»

Comprado por el Gobierno de Aznar en 2001 ya fue sacudido por la polémica en 2009 con Rubalcaba al mando

Lejos quedan ya las horas de guardia de un funcionario enganchado a unos cascos a la espera de que el sospechoso reciba o realice una llamada para darle al botón de la grabadora. Lo único que sigue igual es que un juez debe dar luz verde al pinchazo. A partir de esa autorización, basta una llamada de Interior a la empresa operadora del teléfono bajo sospecha para que la compañía empiece a desviar a uno de los tres servidores centrales, de la Guardia Civil, Policía y Centro Nacional de Inteligencia, un flujo de información «impensable hace sólo unos años».

Es Sitel (Sistema de Interceptación Telefónica), la 'bestia' informática capaz de «casi todo», según uno de los mandos policiales que trabajó en su compra a la empresa danesa ETI en 2001 y que en su momento costó 9,8 millones de euros al Ministerio del Interior.

El sistema vivió su bautismo de fuego en 2004, cuando, aun sin estar completamente implantado, se usó de forma masiva para localizar a los terroristas de los trenes del 11-M. Para el 15 de abril de 2005, cuando el Gobierno aprobó el real decreto que regula Sitel, el sistema ya se utilizaba en todas las intervenciones de comunicaciones por orden judicial.

En noviembre de 2009, el PP denunció que el Ministerio del Interior que dirigía Alfredo Pérez Rubalcaba usaba Sitel de forma «ilegal e inconstitucional» y que, además, carecía de cualquier amparo normativo y, en muchas ocasiones, de control judicial. La polémica duró varias semanas, pero no entró en el asunto de convertir los móviles en «micrófonos ambientes». Por aquellos días ni siquiera se intuía que la 'bestia' tuviera una capacidad semejante. 

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