Puigdemont advierte que queda "poco margen" para ajustar los presupuestos

El presidente catalán Carles Puigdemont ha advertido hoy de que queda "poco margen" para ajustar los presupuestos de la Generalitat y ha asegurado que se ha realizado un trabajo "de bisturí" para presentar las cuentas que deberá aprobar el Parlament.

Puigdemont ha acudido al Encuentro de Economía de S'Agaró y ha pedido que, además de la CUP, con la que se negocian todos estos números, el resto de grupos ayuden a impulsar "aquellas medidas que el Govern propone para mejorar la economía".

El presidente de la Generalitat, cuestionado sobre si saldrán adelante las cuentas, ha destacado que no tiene "una bola de vidrio" y ha reiterado la imposibilidad de profundizar mucho más en los ajustes.

"Si se cogen los presupuestos que me digan dónde está el margen, si no tenemos los ingresos adecuados del Estado para hacer otro tipo de política", ha indicado.

Puigdemont confía en que los números salgan aprobados y ha insistido en esa crítica al Gobierno, al señalar que hay poco recorrido, porque hay "una gran fortuna a la que no se puede gravar que se dice Estado de España".

El presidente catalán ha insistido en esa falta de margen después de acordar unos impuestos a "las nucleares y a las bebidas con exceso de azúcar, junto a la tasa turística de los apartamentos, cruceros y alguna pequeña modificación en las rentas de más de 30.000 euros en la deducción de inmuebles".

Ante más de un centenar de empresarios, Carles Puigdemont también se ha defendido de las acusaciones de que los presupuestos suponen un ataque a las clases medias y ha considerado que presentarlos así es, "como mínimo, exagerado".

Puigdemont, quien se ha mantenido firme en la hoja de ruta independentista, se ha referido asimismo a la relación de supuestos agravios del Gobierno a Cataluña que expresó anoche durante la entrega de los Premios de Foment del Treball en presencia del Rey Felipe VI y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Según el presidente de la Generalitat, su obligación pasa también por expresar ese tipo de desacuerdos y considera que no hacerlo se podría calificar de "fraude".

Carles Puigdemont ha destacado que una parte importante de la sociedad catalana quiere votar la futura relación con España y considera que ese referéndum "se puede pactar con el Estado", a la vez que ha reivindicado que esta Comunidad Autónoma se ha ganado que se la escuche.

Puigdemont ha manifestado al respecto que "la constante apelación a la estabilidad es un ancla de nostalgia" y ha sorprendido a los asistentes con la frase: "Bienvenidos a la era de la inestabilidad", en referencia a la época de cambios actual.

Sobre ese nuevo panorama mundial, el dirigente catalán ha reclamado que se respeten "siempre los resultados, esto es la democracia y no hacerlo sería cruzar una línea roja muy peligrosa".

"No hay que temer el cambio", ha añadido Carles Puigdemont, quien ha concluido que la Generalitat de Cataluña quiere actuar "como un gobierno emprendedor".

Puigdemont, por otro lado, se ha reafirmado ante los empresarios en su decisión de no acudir a la Conferencia de Presidentes Autonómicos, ya que está convencido de que el encuentro no servirá para lograr mejoras para Cataluña, que en su opinión merece un trato "bilateral".

Así lo ha afirmado después de que la presidenta de la Fundación Internacional Olof Palme e impulsora de estas jornadas, Anna Balletbò, le haya exhortado a acudir a dicha cumbre para hacer oír la voz de Cataluña.

Puigdemont ha explicado que el histórico de cumbres presidenciales demuestra que los acuerdos adoptados en estas reuniones no sirven para atender las demandas de Cataluña, sino para engrosar la lista de 46 puntos pendientes de cumplimiento por parte del Gobierno que el expresidente Artur Mas puso sobre la mesa hace dos años.

Ha recordado, además, que el clima de la última conferencia "no fue precisamente de diálogo y consenso" y que algunos dirigentes del PP, como Alberto Núñez Feijóo, ya han advertido que no aceptarán "nada que pueda satisfacer a Cataluña".

"Nos están diciendo que vayamos allí, que seguro que no saldremos satisfechos", ha apuntado Puigdemont, que cree que "las cosas ya están lo suficientemente claras por parte de todos" y que Cataluña se ha ganado ser tratada "políticamente de manera bilateral".

Puigdemont ha querido dejar claro, además, que con su decisión de no asistir a la Conferencia de Presidentes no ha querido hacer un "desaire" al Gobierno. "Lo que es un desaire bastante importante", ha precisado, es que el Ejecutivo no haya atendido ninguna de las 46 peticiones que le formuló el presidente Mas.

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