Las peores condiciones de financiación de empresas pueden generar más impagos

Las peores condiciones de financiación para las empresas y el incremento de su riesgo de crédito en un entorno que se mantiene complejo por la volatilidad del mercado y los diferentes frentes de incertidumbres, pueden generar mayores impagos o dificultades de refinanciación para las compañías.

Esta es una de las principales conclusiones del informe sobre las Tendencias globales de financiación en los mercados de capitales publicado hoy en el último Boletín del Banco de España, en el que se indica que en 2015, la nueva financiación a través de los mercados de capitales globales registró un retroceso.

Esta caída se enmarca en un entorno de mayor aversión al riesgo y aumento de la volatilidad, que cierra el período de amplia liquidez y búsqueda de rentabilidades por parte de los inversores vigente desde 2012.

Esta mayor volatilidad ha estado condicionada por la incertidumbre sobre la actividad de algunos mercados emergentes, con China a la cabeza, además de la evolución del precio de las materias primas y sobre todo del petróleo, además de las divergencias de política monetaria.

Un contexto complejo que se mantiene en 2016 según el informe, que añade que de hecho, la evolución de las bolsas en el comienzo del año está siendo una de las más negativas de la historia.

Al respecto, el informe explica que un empeoramiento de la financiación de las empresas con mayor riesgo podría propiciar la venta de su deuda, que, en un contexto de baja liquidez, podría provocar descensos bruscos en sus precios y tener repercusiones negativas para los mercados primarios.

Igualmente, en un escenario en el que se mantuviese por un tiempo prolongado el precio del petróleo a la baja añadiría mayores presiones a la financiación para las empresas energéticas, lo que, además, podría tener repercusiones en otros segmentos como el bancario.

Respecto a 2015, el informe indica que la nueva financiación a través de los mercados de capitales globales experimentó un retroceso, determinado principalmente, por el menor ritmo de colocaciones en renta fija del sector bancario y del público.

De la misma manera, el estudio asegura que el retroceso de las emisiones no fue homogéneo en 2015, ni tampoco por países y segmentos de mercado, ya que aunque durante el primer trimestre ya se observó un menor dinamismo, fue durante el segundo y el tercer trimestre cuando la actividad experimentó un mayor descenso.

No obstante, en el cuarto trimestre mejoró la evolución de los mercados, tal y como dice el informe, que añade que el único factor, al margen de la política monetaria, que generó alguna incertidumbre adicional al cierre de año fue la caída del precio del petróleo.

Este factor, junto con las dudas sobre China, ha seguido condicionando de manera muy intensa al mercado en 2016.

El informe también explica que aunque las emisiones brutas disminuyeron en 2015 por primera vez desde 2010, su evolución pudo estar condicionada, en parte, por el agotamiento del proceso de desintermediación financiera -especialmente en la zona del euro-, ya que la financiación bancaria empieza a dar señales de recuperación.

Las emisiones bancarias también se vieron afectadas en 2015 en las principales regiones a nivel mundial, ya que el volumen de deuda emitido cayó un 7,9 %, y un 14,9 % en la zona del euro.

"La atonía de las emisiones contrastó con la tendencia al alza del crédito bancario en regiones como la del euro, donde, además, no solo disminuyó la actividad del mercado primario, sino que también lo hizo el recurso de los bancos a las facilidades de liquidez del Eurosistema", concluye el informe.

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