Irán recibe año 1395 con un deseo unánime de que "ahora" mejore la economía

Apenas pasados unos minutos de las 8 de la mañana de hoy (8:12 hora local, 4:42 GMT), Irán recibió el nuevo año 1395 con un deseo unánime de que "ahora" mejore la situación económica, después de un 1394 "bueno en lo político" para el país.

Para los ciudadanos de la República Islámica, encabezados por el líder supremo Alí Jameneí, los augurios del año entrante estuvieron encabezados por la preocupación por la situación económica y su débil recuperación, cuyos "brotes verdes", al igual que el simbólico "Sabze" que estos días puebla las mesas y calles de todo el país, comenzaron a verse el año pasado, pero todavía no se han extendido a la economía real.

En su discurso de año nuevo emitido apenas minutos después del cambio de año, Jameneí insistió en que la "prioridad absoluta" del país en 1395 será la resolución de "las preocupaciones económicas", y que para ello se deberá apostar por "la Economía de la Resistencia".

"Si queremos resolver la recesión, la baja productividad, el desempleo, si queremos parar la inflación, la solución pasa por la Economía de Resistencia (...) Así será posible defenderse de las amenazas del enemigo, crear oportunidades para el país y aprovecharlas", indicó el líder.

La Economía de Resistencia, según defiende el líder supremo y el Gobierno del moderado Hasán Rohaní, busca emplear los ingresos de la venta de crudo y la inversión extranjera directa para impulsar la producción de otras ramas industriales con la idea de depender lo menos posible de los hidrocarburos y fomentar el empleo en todo el país.

Así, Jameneí bautizó el año entrante como el de "la puesta en marcha y de la acción de la Economía de Resistencia" y pidió al Gobierno que "de pasos prácticos en ese camino".

Para la gente en las calles de Teherán la preocupación para el nuevo año también fue idéntica, como dijo a Efe Mohamad Kolahyheshmat, un comerciante del Gran Bazar de Teherán de 66 años.

"Tuvimos un buen año a nivel político en 1394, tanto en el exterior como en la política interna, y hubo mejoras en la economía. Creo y espero que a nivel económico el país siga con sus mismas políticas porque de esta manera todo va a cambiar de manera notable", apuntó.

Marzie, una mujer de 38 años empleada de una oficina también expresó su esperanza de que el año 95 sea mejor en lo económico tras un año 94 "que fue difícil".

"Todos dicen que el año 95 va a ser mejor, así que me quedo con la esperanza de que la opinión de la gente y las promesas del Gobierno se hagan realidad", dijo.

Parivash, funcionaria pública desde hace 15 años, se lamentó del duro año 94 que tuvo que soportar "en el que no podía llegar a fin de mes" y si bien consideró positivo el histórico acuerdo nuclear que permitió el reingreso de Irán a la economía global, criticó que "para el pueblo aún no ha cambiado nada salvo que hay promesas más bonitas".

En cualquier caso, según pudo comprobar Efe este año, la tradicional fiesta del Nouruz del año 1395 (literalmente "Nuevo Día" en farsí), la milenaria y simbólica tradición con la que los iraníes se desean lo mejor para el año entrante, fue este año más espléndida que el anterior y se realizó con mayores medios.

Los denominados "Sofreye Haft Sin", literalmente el "mantel de las siete eses", la mesa en la que los iraníes exhiben los tradicionales siete alimentos que comienzan por "S" típicos de esta fecha, así como otros elementos simbólicos para recibir con buen pie el año nuevo, estuvieron este año más elaborados y fueron, al menos en la zona norte de Teherán, más lujosos que en años anteriores.

Nouruz marca el equinoccio de primavera y el comienzo de un nuevo año en el calendario solar persa, un momento de alegría en que se celebran el renacimiento, la llegada de la luz y la fertilidad con rituales que mezclan la tradición y la superstición y que se celebra en todos los países con influencia cultural persa.

Hace siete años este festejo fue incluido en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

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