Hammond recuerda a la UE la conveniencia de un acuerdo basado en reciprocidad

El ministro de Economía británico, Philip Hammond, advierte de que lograr "un nuevo acuerdo basado en la reciprocidad" antes de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) es del interés de todas las partes implicadas, según una entrevista que publica hoy el diario "Die Welt"

"Deberíamos ser capaces de alcanzar un acuerdo que permita, sobre la base de la reciprocidad, el acceso a nuestros respectivos mercados sin la integración política que implica el ser miembro de la UE", señala Hammond, al tiempo que afirma ser "optimista" a respecto.

A su juicio es la "lógica económica", pues en el Reino Unido están presentes "muchos empresas europeas con operaciones y ventas muy grandes".

"Creo que Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen también quieren poder seguir vendiendo sus coches en el mercado británico sin pagar aranceles", advierte el ministro británico, quien recuerda además que "el mayor banco alemán tiene una gran filial en Londres, y es de suponer que quiere mantenerla".

Hammond reconoce también que existen "líneas rojas políticas por ambas partes" y señala que lo correcto es reconocerlas y explorar las opciones entre esas líneas rojas que permita hallar "una solución económicamente beneficiosa" para ambos lados.

Por otra parte, el ministro -que como titular de Exteriores había defendido antes del referéndum de junio de 2016 la permanencia de Reino Unido en la UE- asegura que tras el "brexit", el Gobierno británico hará todo lo posible por mantener la competitividad de su economía.

"Personalmente espero que seremos capaces de mantenernos en la corriente del pensamiento económico y social europeo. Pero si nos obligan a ser algo diferente, tendremos que convertirnos en algo diferente", señaló al responder a la pregunta de si el Reino Unido se quiere convertir en un paraíso fiscal de Europa.

En ese sentido, señala que si al Reino Unido se le cierra el mercado europeo, si tiene que abandonar la UE sin un acuerdo de acceso al mercado, al menos a corto plazo el país sufrirá daños económicos.

"En este caso, podríamos estar obligados a cambiar nuestro modelo económico y tendremos que cambiar nuestro modelo para ganar competitividad. Y puede estar usted seguro, de que haremos lo que tengamos que hacer", afirma.

El ministro subraya, asimismo, la necesidad de controlar la llegada de inmigrantes procedentes de la UE, aunque reconoce que todavía no se ha decidido de qué manera.

Esta necesidad de control de las políticas de inmigración es, según Hammond, uno de los mensajes que se pueden extraer del referéndum en el que ganó el sí a la salida de Reino Unido de la UE.

"Tomaremos la decisión en el interés del Reino Unido, pero eso no quiere decir que vayamos a cerrar nuestras puertas a los inmigrantes europeos que vengan a trabajar el Reino Unido", asegura.

Recuerda que más de tres millones de europeos trabajan en Reino Unido y que el país cuenta con pleno empleo, por lo que claramente se necesita mano de obra extranjera para que la economía británica siga funcionado.

"Por lo tanto, actuaremos de una manera racional y económicamente sensata. Pero tiene que haber control. En estos momentos, no tenemos ningún control, tan poco como el que tiene Alemania", subraya.

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