Fallece Joaquim Molins, empresario, exdiputado y exconseller de Pujol

El exconsejero delegado de Cementos Molins y exdiputado convergente en el Congreso Joaquim Molins, que ocupó carteras en gobiernos de Jordi Pujol, ha fallecido hoy, han informado fuentes del PDeCAT, partido heredero de CDC.

Nacido en Barcelona en 1945, Molins empezó su extensa carrera política en los años de la Transición y la concluyó en 2001, cuando dimitió de su cargo como concejal en el ayuntamiento barcelonés y se retiró de la vida pública.

Ingeniero industrial y máster en dirección de empresas por la escuela IESE, Joaquim Molins fue nombrado en 1974 consejero de la empresa familiar, Ciments Molins, pero en 1986 dejó el cargo para ejercer de conseller de Comercio y Turismo (1986-1988) y de Política Territorial y Obras Públicas (1988-93), en gobiernos de Jordi Pujol (CiU).

Su carrera política había empezado años antes como secretario general de Centre Català (1976), formación que ingresó en la Unió de Centre de Catalunya, que a su vez se sumó a la coalición Centristes de Catalunya, que acabaría convirtiéndose en la sección catalana de la Unión del Centro Democrático (UCD).

Molins fue elegido diputado en el Congreso en 1979 por esta coalición, pero sus recelos por los vínculos con UCD le llevaron a desvincularse de esta formación para ingresar en 1981 en Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).

Con las siglas de la formación de Jordi Pujol fue elegido de nuevo diputado en el Congreso en 1982 y, tras su paso por el Govern (1986-1993), regresó a Madrid como parlamentario y en 1995 sustituyó a Miquel Roca como portavoz de CiU en el Congreso.

Desde esta posición, encabezó la negociación con dirigentes del PP para dar apoyo al primer gobierno de José María Aznar, que se rubricó en el bautizado como Pacto del Majestic.

En 1999 dejó el Congreso de los Diputados y se presentó como candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona, pero perdió el pulso con Joan Clos (PSC) y se quedó en la oposición hasta su retirada de la política en 2001, año en que reingresó en la empresa familiar Molins.

En 2013 volvió a la esfera pública, aunque esta vez desde el ámbito cultural, ya que fue nombrado presidente del patronato de la Fundació del Gran Teatre del Liceu en una etapa en la que el coliseo operístico pasaba por uno de sus peores momentos en el plano económico debido a los recortes de las aportaciones de las administraciones.

Durante los tres años en que estuvo al frente del Liceu, hasta octubre de 2016, cuando dimitió por motivo de salud, Molins lideró la implantación del Plan Estratégico y de Viabilitat 2014-2017 con el objetivo de dar sostenibilidad económica al Teatro, manteniendo la calidad artística y musical.

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