España y México, un idilio económico y comercial que no teme a Trump

El raudal de inversiones y el volumen de intercambios comerciales dan fe de la buena sintonía existente entre México y España, sin que las amenazas del Gobierno de Trump ni la renegociación del TLCAN puedan romper décadas de una sólida relación, coincidieron hoy analistas consultados por EFE.

Este idilio comercial bilateral, unido a unas excelentes relaciones entre los dos países, resulta especialmente relevante al cumplirse los 40 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, una importante efeméride que cerró las décadas de distanciamiento durante el régimen franquista.

"Las perspectivas apuntan a un importante progreso y consolidación de la inversión española en los próximos años, y a una mayor intensificación de nuestros intercambios comerciales", dijo a Efe el consejero económico y comercial de la Embajada de España en México, Jorge A. Mariné.

Ello a pesar de la crisis económica internacional, que reconoció que ha pospuesto algunas operaciones, y a las medidas que pueda adoptar el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que busca renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía de México, el intercambio comercial en 2016 fue de 7.737 millones de dólares; 4.456 millones de dólares en importación y 3.281 millones de dólares en exportación.

Así, aunque cerca del 80 % de las exportaciones van a Estados Unidos, España y México son socios importantes y estratégicos.

En 2016, España se convirtió en el segundo socio comercial de México en la Unión Europea, en tanto que México es el primer mercado para los productos españoles en América Latina, y el quinto fuera de Europa.

"España es una plataforma ideal para la expansión hacia alguno de los mercados más prometedores del mundo, puerta de entrada a Europa y África", consideró Mariné.

A la inversa, la relación es también pertinente. "México es un país con tratados con más de 40 países y con acceso a más de 1.500 millones de consumidores. Con lo cual es un mercado muy abierto, y muy atractivo", indicó a EFE la directora general de la Cámara Española de Comercio en México, Joana Torrents.

Con este aliciente, hay hasta 6.000 empresas con participación de capital español en México, y desde 1999 hasta la fecha la inversión española en ese país acumula 57.000 millones de dólares.

México es hoy el sexto inversor de capital en España, con un acumulado de 27.000 millones de euros, consideró Torrents.

"A partir del 1977 hubo una bonhomía, especialmente de intercambios, que se incrementaron con la llegada de capital financiero, bancos y grandes empresas", por ejemplo en el sector energético o bancario, describió a EFE el profesor-investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Carlos Solá.

No obstante, según Torrents, la entrada en vigor del Acuerdo Global, que contiene el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM, 2000), permitió fortalecer la relación, pero también convenios binacionales como el control de la doble tributación, impulsados en los años noventa.

En los últimos años, las reformas estructurales -como la energética o la de telecomunicaciones- tuvieron también un efecto llamada, que se sumó a la crisis económica española, llevando a muchas pequeñas y medianas empresas (Pymes) a probar suerte en México, explicó Torrents.

En España también aterrizaron firmas mexicanas en distintos sectores, desde el cine a la agroindustria pasando por constructoras y medios de comunicación, lo que confirma "el alto grado de integración en nuestras economías", aseguró Mariné.

"Ambos países tenemos margen para crecer en materia comercial y de inversión", agregó el consejero.

Una cultura empresarial similar también facilita el estrechamiento de relaciones, aunque Torrents atribuyó la excelente relación a ciertas similitudes entre las economías.

"España y México son países con una reconocida vocación hacia el exterior y que, por otro lado, han vivido procesos paralelos en el desarrollo industrial", con la entrada al TLCUEM y al TLCAN, explicó.

Sobre una posible modificación del TLCAN, Torrents reafirmó que el interés español en México sigue "intacto", aunque tampoco prevé que el país americano, inmerso en un proceso de diversificación, pueda "cambiar radicalmente" su dependencia de Estados Unidos.

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