El Gran Bazar de Teherán capea la crisis a duras penas

El Gran Bazar de Teherán vive sus peores momentos en la historia de la República Islámica debido a la crisis económica que asuela el país y que está ahogando este centro, reconocido como el corazón de la economía de Irán.

La inestabilidad económica de los últimos años se agravó con las recientes fuertes fluctuaciones de divisa, que han dejado paralizado el mercado iraní, llevando al cierre a muchos comerciantes veteranos de diferentes sectores.

La moneda iraní ha sufrido una gran devaluación, de cerca de un 50 % frente al dólar en el último año, lo que ha generado desconfianza e incertidumbre entre vendedores y compradores, que temen ahora que la reimposición de sanciones estadounidenses complique aún más la situación.

Anticipándose a la retirada de EEUU del acuerdo nuclear de 2015, que se hizo efectiva el pasado día 8, el Gobierno iraní decidió poco antes unificar el tipo de cambio oficial y del mercado libre para frenar la devaluación del rial y proteger las reservas de divisas, pero el resultado no ha sido el esperado.

Los "bazaríes", que hasta hace unos meses respondían con un "gracias a Dios" al ser preguntados por su situación laboral, expresan ahora de modo explicito su descontento y enfado.

"El motivo por el que no cerramos (la tienda) es porque nos detienen bajo la acusación de perturbar la economía del país y actuar contra la seguridad nacional", dijo a Efe un vendedor de oro, que no quiso ser identificado.

Este hombre, de 35 años, aseguró que se encuentra entre la espada y la pared y lamentó que a día de hoy su sector no ve alternativas para salir de la crisis.

En el sector de los vendedores al por mayor de metales, la situación es algo mejor, ya que al menos muchos tenderos han podido cerrar sus negocios en el bazar ante la falta de demanda.

"La mayoría de nuestros colegas han cerrado", aseguró a Efe Ali, quien desde hace 45 años se dedica a venta al por mayor de aluminio y ha visto cómo el negocio iba cayendo poco a poco en los últimos años.

El empresario explicó que las recientes fluctuaciones han tenido un enorme efecto en el mercado y que "ya nadie se atreve a comprar", aunque aclaró que ese empeoramiento comenzó tiempo atrás por diversos factores.

La entrada de los Guardianes de la Revolución Islámica en el bazar, el aumento del número de intermediarios y los altos impuestos han hundido el negocio de Ali, quien hace años vendía 200 toneladas de aluminio al mes y, ahora, solo 10 toneladas al año.

Por su parte, en el sector textil, los "bazaríes" afirmaron que sus ventas han caído un 50 por ciento, y señalaron que se han visto muy dañados desde el mes de marzo, cuando el rial empezó a perder valor rápidamente.

"La situación va a empeorar, ya que todavía no estamos experimentando los efectos de la retirada de EEUU del acuerdo nuclear, pero en unos seis meses notaremos las sanciones", aclaró a Efe Farid, que desde hace unos 10 años se dedica a esa labor.

Farid vende ropa importada, por lo que la escasez de divisas y la devaluación de la moneda local suponen un gran problema. Sin embargo, precisó que los productos nacionales también se ven afectados porque la materia prima es importada.

En su caso, hace tres meses sus ventas ascendían a 10 millones de riales, equivalentes a unos 300 dólares, y ahora no llegan a los 5 millones de riales, menos de 100 dólares en el mercado libre.

Lo peor, según indicaron todos los entrevistados, es la situación de los inquilinos que deben pagar cada mes el alquiler de sus tiendas, y que debido al alto precio de las rentas no saben hasta cuándo podrán resistir.

Por una parte, no pueden cerrar el negocio por el alquiler que deben pagar al final del mes y, por otra, lo que ganan con suerte alcanza para cubrir ese pago pero no los gastos de sus familias.

Una situación delicada en el tradicionalmente considerado centro neurálgico económico de Irán, al estar representados todos los gremios, y cuyo cierre se solía considerar como un síntoma del colapso de la economía del país.EFECOM

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