¿Cómo trasmitir a los niños el valor del ahorro?

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Enseñar a ahorrar a los niños no solo tiene una faceta económica, sino también es enseñarles a comportarse de una manera más responsable con los recursos del planeta y el medio ambiente. El ahorro, además,ayuda a los más pequeños a vivir de una manera más consciente, permitiéndoles valorar y disfrutar más de los aspectos no materiales como pasar más tiempo con sus seres queridos, un paseo por la playa o disfrutar de las vistas de un buen paisaje. Pero, ¿cómo podemos trasmitir a los más pequeños el valor del ahorro? 

"Enseñar a ahorrar a los más pequeños, es prepararles para la vida y nos permite enseñarles el valor de la responsabilidad", señala Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools. "Para enseñar a los más pequeños a ahorrar no hace falta hacerlo a través de una paga, existen multitud de estrategias en el hogar que nos permiten inculcar este valor en los niños", añade la psicóloga del grupo educativo Brains International Schools. 

Siete trucos para enseñar a los más pequeños a ahorrar y ser más respetuosos con el medio ambiente:

Ahorrar puede ser un juego: Convertir el ahorro en un juego es la mejor manera de involucrar a los más pequeños en esta tarea. Para ello, podemos plantear el ahorro con pequeños juegos: ¿A ver cuántas luces eres capaz de apagar en un día?O,¿a ver cuánto dinero eres capaz de ahorrar en un mes?

La energía, eje central del ahorro en casa: Concienciar a los más pequeños del ahorro de energía es una necesidad no solo en el sentido económico, sino también para inculcarles el respeto por el medioambiente. La idea es que entiendan que un consumo responsable de energía es una forma de disminuir nuestro impacto en el medio ambiente y utilizar de forma adecuada los recursos naturales, a la vez que ahorramos dinero. 

Evita el malgasto de agua: Por los mismos motivos que debemos concienciar a los niños sobre una correcta utilización de la energía, debemos hacerlo con el uso del agua. Lavarse las manos con un chorro de agua adecuado, cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes o no jugar con el agua,son pequeñas acciones que podemos enseñarles para ahorrar en el seno del hogar e inculcarles el respeto al medio ambiente. 

La hucha su mejor aliado: En el caso de que instauremos una paga semanal o mensual entre los más pequeños es recomendable regalarles una hucha, para que puedan guardar sus ahorros. No es necesario obligarles a utilizarla, pero si es conveniente animarles a depositar una parte de la pagaen ella. ¿La ventaja? Una vez depositado el dinero no es posible volver atrás y sacarlo para gastarlo en caprichos repentinos. 

Aprende a usar la imaginación:Una de las mejores maneras de ahorrar dinero y disminuir nuestro impacto medioambiental es a través de la reutilización de objetos. Para ello, nuestra mejor herramienta es la imaginación. Por ejemplo, podemos decorar un envase de vidrio con la ayuda de los niños y convertirlo en un florero. Así, a la vez que les enseñamos a reutilizar, estaremos fomentando su creatividad y practicidad.

Utiliza las recompensas:No debemos ofrecer recompensas materiales a los niños, ya que debemos trasmitirles que el ahorro es parte de sus obligaciones. No obstante, debemos señalarles lo orgullosos que estamos de ellos y lo bien que lo están haciendo. Siempre podemos tener algún detalle para recompensarles: hacer esa tarta que tanto les gusta o ir al cine a ver una película. 

Enséñales a gastar:El ahorro y el gasto son dos conceptos íntimamente relacionados. Para ahorrar es importante aprender a gastar de forma adecuada y debemos enseñarle a los niños la diferencia entre gastos superfluos y gastos necesarios. Para ello, es importante que desde pequeños se acostumbren a realizar algunas compras por ellos mismos. Por ejemplo, es útil que nos acompañen a realizar la compra, ya que podremos mostrarle el valor de las cosas y utilizar comparativas entre diferentes productos: una bolsa de patatas fritas (que no es necesaria e imprescindible en el hogar) cuesta lo mismo que un kilo de manzanas (debemos de tomar frutas diariamente).

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